Durante la última década, derivado de la relación binomial migración-violencia, el tema del desplazamiento interno forzado en México ha cobrado gran relevancia dentro de la opinión pública e investigaciones académicas. La Organización de las Naciones Unidas menciona que el desplazamiento forzado hace referencia a las personas o grupos de personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares de manera repentina como resultado de conflictos armados, violaciones sistemáticas a sus derechos humanos, desastres naturales, persecuciones políticas o religiosas y que no han sobrepasado una frontera internacionalmente reconocida.

Para muchos estudiosos del fenómeno migratorio, el desplazamiento forzado no se trata de una simple variante de la migración interna, sino que consideran que este es un proceso que debe ser abordado y analizado desde el enfoque de las migraciones forzadas, ya que se trata de una movilidad involuntaria que representa una violencia a los derechos humanos de las personas que se han visto obligadas a huir de su residencia habitual. En este sentido, Stephen Castles (2003) señala que muchos de los migrantes forzados emigran por motivos que no suelen ser reconocidos por el régimen internacional del refugio y muchos tienen que ser desplazados dentro de su mismo país.

Ilustración: Víctor Solís

Para el caso mexicano, el desplazamiento interno forzado no es un fenómeno nuevo, pues décadas atrás éste se ha manifestado en zonas indígenas, por motivos religiosos, políticos y de despojo de tierra, tal fue el caso suscitado en el estado de Chiapas a principios de la década de los noventa tras la presencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Sin embargo, a partir de 2008 se comenzó a identificar un desplazamiento interno forzado emanado del conflicto entre fuerzas de seguridad estatales y el crimen organizado, así como de la violencia de alto impacto, pues durante el sexenio de Felipe Calderón se establecieron políticas frontales contra el crimen organizado que dieron como resultado el incremento de índices delictivos en diversas regiones del país, principalmente en las zonas de la frontera norte y centro occidente, lo que propicio el desplazamiento de familias que dejaron sus hogares tras ser víctimas o víctimas potenciales de la violencia asociada al narcotráfico.

Cabe resaltar que la migración por violencia en México no es un fenómeno uniforme o que se presenta con las mismas características en todo el país, cada región, cada entidad federativa, incluso cada ciudad experimenta de manera muy particular esta problemática social. Es por lo anterior que, al reflexionar sobre el desplazamiento interno forzado, es indispensable considerar los elementos de espacio y tiempo. Tanto el componente histórico, como la ubicación geográfica son esenciales para determinar cómo y en qué sentido se manifiesta el desplazamiento forzado. Considerarlos nos brinda la posibilidad de presentar un análisis del caso de Ciudad Juárez, Chihuahua, una ciudad que ha experimentado las dos caras del desplazamiento interno forzado. Por una parte, a partir del contexto de violencia e inseguridad pública que vivió durante el año 2010 y se caracterizó por ser la ciudad más violenta del mundo alcanzando una tasa de 285 homicidios por cada 100 000 habitantes, comenzó a expulsar personas dando origen al desplazamiento interno forzado de residentes de la ciudad. Por otra parte, durante el año 2019 se comenzó a visibilizar una llegada significativa de mexicanos, desplazados internos forzados, quienes llegaron a la ciudad con la intención de ser potenciales solicitantes de protección internacional, debido a su estratégica ubicación geográfica, Ciudad Juárez se volvió un polo de atracción de desplazamientos forzados. De esta manera se puede observar la dicotomía del fenómeno en un mismo espacio geográfico.

Durante el 2008 Ciudad Juárez experimentó episodios de violencia sin precedentes, derivado de la estrategia nacional de seguridad para combatir el narcotráfico y el crimen organizado en el país, presentándose el punto más crítico en el año 2010, con más de 3 900 homicidios y decenas de secuestros. Este contexto de violencia, aunado simbióticamente al escenario de desempleo y crisis económica, originó el desplazamiento interno forzado de más de cien mil personas. El Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno (IDMC por sus siglas en inglés) en su informe de 2011 estimó que al menos 115 000 personas huyeron de Ciudad Juárez durante el conflicto entre los grupos del crimen organizado desde el año 2007 a 2011.

En la siguiente gráfica se puede observar la relación que existe entre el Saldo Neto Migratorio1 y el número de homicidios en Ciudad Juárez, en donde se identifica una relación inversa. Esto quiere decir entre más homicidios se susciten e incremente la violencia más personas tomarán la decisión de dejar la ciudad, presentándose un saldo neto migratorio negativo. Durante el periodo 2005-2010, en donde se encuentra el punto más crítico de homicidios en Ciudad Juárez, se presentó una emigración de 114 324 personas, lo que representó un saldo neto migratorio de -82 603 personas. Este análisis nos brinda los elementos necesarios para inferir cómo los contextos de violencia de alto impacto se pueden convertir en eventos que detonan el desplazamiento interno forzado.

Comportamiento del SNM y los homicidios en Ciudad Juárez (2007-2011)

Fuente: Elaboración y estimaciones propias con base en los datos de Estadísticas Vitales y Censo y Conteo de Población y Vivienda 2005 y 2010 del INEGI

Por otra parte, a finales de 2019, bajo el marco de la llegada de miles de migrantes extranjeros solicitantes de protección internacional a las ciudades fronterizas del norte de México, se comenzó a visibilizar en Ciudad Juárez el arribo de miles de desplazados internos forzados, como potenciales solicitantes de asilo político en Estados Unidos y quienes comenzaron a acampar en las inmediaciones de tres puentes internacionales. En este sentido, se pudo observar desde otra perspectiva el fenómeno del desplazamiento interno forzado en Ciudad Juárez.

A través de un estudio realizado por el Grupo Interdisciplinario en Temas Migratorios (GITM), se logró identificar que de los más de dos mil desplazados que se encontraban en la ciudad, en donde el 47.7 % eran menores de 18 años, provenían de las siguientes entidades federativas: el 56.7 % de Michoacán, el 18.1 % del estado de Zacatecas y el 17.7 % de Guerrero (véase gráfica 1).

Entidad de procedencia de los desplazados internos forzados en Ciudad Juárez, 2020

Fuente: Elaboración propia con base en la Encuesta sobre Mexicanos Desplazados Solicitantes de Asilo Político (ENMEDESA) – Ciudad Juárez, 2019

Los principales motivos por los que estas personas huyeron de sus hogares se relacionaban con cuestiones de violencia. Por ejemplo, el 43.9 % manifestó que se desplazó por motivos de inseguridad como es el robo, el 28.3 % por la presencia de grupos asociados al narcotráfico y el 13.5 % por haber recibido amenazas y ser víctimas de extorsión y cobro de piso.

Una de las principales características del desplazamiento interno forzado es que las personas no regresan a sus lugares de residencia habitual mientras no desaparezcan los motivos por los cuales huyeron, en este sentido el 89.8 % de los desplazados que se encontraban en Ciudad Juárez no estaban dispuestos a regresar a sus hogares.

Este breve panorama de cómo se ha manifestado el desplazamiento interno forzado en Ciudad Juárez nos brinda elementos para observar la existencia de un vínculo cada vez más estrecho entre la violencia asociada al narcotráfico y el crimen organizado con el desplazamiento. Uno de los puntos pendientes y centrales en el tema ya no sólo es reconocer que existe desplazamiento interno forzado en México y que es cada vez más visible, sino que es necesario que se asuma la responsabilidad de facto que tiene el Estado en términos de protección y de garantizar sus derechos humanos desde sus andamiajes normativos en materia de migración y movilidad humana.

 

María Inés Barrios de la O
Coordinadora de la Especialidad y Maestría en Estudios de Migración Internacional El Colegio de la Frontera Norte.

Referencias

•Castles, Stephen (2003) “La política Internacional de la migración forzada”, Migración y desarrollo, número 1, octubre, pp. 1-28.

• Internal Displacement Monitoring Centre (2011) “MEXICO Displacement due to criminal and communal violence”. Consultado el 15 de marzo de 2020.


Este texto es una colaboración entre el Observatorio de Política Migratoria de El Colegio de la Frontera Norte y nexos.


1 Es el balance que existe entre la inmigración y la emigración en un lugar o espacio determinado.