Las condiciones1 de confinamiento en los centros de detención de inmigrantes en los Estados Unidos convierten a estos espacios en una bomba de tiempo para la expansión de las infecciones por COVID-19. Los riesgos de salud son graves y urgentes, sin embargo, los gobiernos tanto federales como estatales todavía están a tiempo de ejercer acciones legales para prevenir infecciones, aplanar la curva, y salvar vidas. Las lecciones de los Estados Unidos pueden servir como una advertencia para otros países que, como México, también están deteniendo a los inmigrantes en estaciones migratorias.

Ilustración: Patricio Betteo
La problemática
Condiciones deficientes de confinamiento con poca vigilancia
A pesar de las tempranas alertas de organizaciones pro-inmigrantes, ahora hay cientos de casos de COVID-19 confirmados en los centros de detención de inmigrantes a lo largo de los Estados Unidos, donde el virus ha atacado por igual a adultos, niños, y personal laboral. Desde abril del 2020, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) ha comenzado a identificar personas detenidas que podrían ser vulnerables al coronavirus, y ha liberado a un conjunto de individuos. Sin embargo, liberaciones esporádicas no son suficientes para detener la inminente crisis masiva de salud pública. Desafortunadamente, a principios de mayo falleció del COVID-19 el primer detenido en estos espacios.
Las condiciones de confinamiento en los centros de detención de inmigrantes, al igual que en prisiones o cárceles, crean una tormenta perfecta para la propagación de infecciones por COVID-19. Miles de empleados entran cada día a través de múltiples turnos. Investigaciones del gobierno estadounidense y otras organizaciones no-gubernamentales revelan congestionamiento extremo, condiciones antihigiénicas, ventilación inadecuada, falta de acceso a agua limpia y comida inadecuada en términos nutricionales. Todos estos factores pueden conducir a la propagación de la enfermedad y contribuir al debilitamiento de la salud.
Quizás lo mas alarmante es que los centros de detención son conocidos infamemente por servicios médicos deficientes e incluso por “negligencias graves”. Las transgresiones muchas veces no se abordan, incluso en investigaciones planteadas por inspectores federales.
La fragmentación operativa limita el cumplimento de las normas de detención
A pesar de que los inmigrantes detenidos están a la espera de procedimientos legales civiles, y muchas personas detenidas son solicitantes de asilo que han estado expuestos a traumas, la realidad es que la detención de los inmigrantes tiene el impacto y efecto de una sentencia de prisión. Los centros de detención de inmigrantes son subcontratadas por gobiernos locales (por ejemplo, departamentos de alguaciles o policía local), o más comúnmente, concesionadas a corporaciones privadas con fines de lucro.2 Esta fragmentación operativa crea obstáculos para la supervisión y rendición de cuentas, particularmente cuando está involucrado un operador privado. A pesar de que los contratos de ICE requieren el cumplimento de las normas federales de detención, la agencia gubernamental no ha prescindido un solo contrato por violaciones de estas normas y no ha impuesto multas u otras medidas punitivas por incumplimiento.
Lecciones de brotes previos y arreglos carcelarios
Investigaciones epidemiológicas del Centro para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) han documentado brotes de enfermedades infecciosas en centros de detención de inmigrantes.3 Sin embargo, muchos de los países de origen más comunes de los inmigrantes en los Estados Unidos (incluyendo a México), frecuentemente tienen tasas de vacunación más altas para muchas enfermedades transmisibles que los EE. UU., lo que subraya que los congestionamientos y otras condiciones de detención son factores que contribuyen a la propagación de la enfermedad.
El COVID-19 ya ha causado estragos en otros centros carcelarios: el 3 de abril del 2020, había 259 personas encarceladas con casos de COVID-19 confirmados solo en el sistema carcelario de la ciudad de Nueva York, junto con 315 empleados. Al 21 de marzo del presente se encontraron positivos 39 personas encarceladas y 17 empleados. Podemos esperar una trayectoria similar en el sistema de detención migratoria en los Estados Unidos. Por cierto, un nuevo estudio estimó que entre el 72 al 100 % de las personas detenidas en los Estados Unidos contraerán el COVID-19 en un periodo de 90 días desde el primer caso documentado.
En el pasado, personal de prisiones norteamericanas han usado medidas punitivas como confinamiento solitario o cierre de instalaciones para manejar problemas de salud entre las personas encarceladas. Estas medidas son contrarias a las sugerencias del CDC que recomiendan implementar áreas designadas para personas con síntomas, supervisadas por personal de enfermería o médico apropiado. La amenaza de confinamiento solitaria también puede desincentivar la búsqueda de atención por parte de las personas con síntomas, provocar secuelas psicológicas a largo plazo y, en ultima instancia, empeorar la salud entre las poblaciones encarceladas.4
Acciones federales y estatales a corto y a largo plazo pueden salvar vidas
La situación en centros de detención de inmigrantes es grave en todo el mundo, pero los gobiernos tanto federales como estatales todavía pueden hacer su parte para prevenir infecciones, aplanar la curva, y salvar vidas.5
Acciones Federales
1. Las agencias de control de inmigración deben liberar de inmediato a las personas detenidas, comenzando con las personas que corren un mayor riesgo de COVID-19.
2. Los centros de detención deben aumentar la capacidad de prueba de COVID-19, con la supervisión de los funcionarios de salud pública.
3. Las decisiones de transferencia y liberación deben eliminarse de las decisiones de custodia especificas de la agencia migratoria a decisiones basadas en la salud pública y la protección de la vida humana.
4. El Departamento de Seguridad Nacional, en el caso de Estados Unidos, debe cambiar los recursos de las detenciones y en su lugar, desarrollar planes para garantizar la salud y la seguridad de las personas liberadas y reintegradas en la comunidad o en refugios temporales.
Acciones estatales
En los Estados Unidos y muchos otros países, las leyes de inmigración son federales, y estados o regiones no tienen jurisdicción para liberar a individuos en custodia federal. Sin embargo, al menos en los Estados Unidos, debido a que el Congreso ha dejado en gran medida que las operaciones y la supervisión de los centros de detención de inmigrantes recaigan en los gobiernos locales o estatales y en los contratistas privados, los Estados tienen el derecho de supervisar las condiciones de los centros y garantizar que los contratistas se adhieran a las leyes estatales.
Los estados pueden tomar medidas efectivas de las siguientes maneras:
1. Ordenar inspecciones de los centros por parte de los departamentos de salud estatales para garantizar la transparencia y responsabilidad, particularmente en centros operadas por entidades privadas o con fines de lucro. Un ejemplo reciente es la Ley 103 de la Asamblea de California, que manda inspecciones de los centros de detención de los inmigrantes.
2. Promulgar legislación que exija que los operadores de los centros de detención se adhieran a los estándares mínimos obligados en sus contratos con el gobierno federal, y proporcionar una causa de acción civil en los tribunales estatales por violaciones. Los estados deben designar una agencia para investigar y emprender acciones contra las violaciones en los centros.
3. Proporcionar fondos para que los abogados pro-bono puedan realizar evaluaciones legales y documentar las condiciones de confinamiento, abusos, y cumplimiento de las leyes estatales.
Conclusiones
La detención de los inmigrantes es una parte de desventajas sistemáticas que enfrentan los inmigrantes y sus familias. Más de 5.7 millones de niños que son ciudadanos estadounidenses tienen al menos un padre indocumentado6 y un cuarto de Latinos/as conocen a alguien que ha sido detenido o deportado en el último año. Las familias inmigrantes están desempeñando desproporcionadamente roles esenciales durante la crisis de COVID-19. Debemos considerar las necesidades de salud pública de las comunidades de inmigrantes7 y tomar medidas inmediatas para liberar a las personas detenidas y salvar vidas.
La pandemia del COVID-19 expone un sistema de detención federal en los Estados Unidos que no garantiza adecuadamente la salud y el bienestar de las personas detenidas. La solución mas practica e inmediata es la intervención estatal. A largo plazo, debemos trabajar para eliminar un sistema roto y priorizar el trato humano de los inmigrantes. México también debe de considerar medidas parecidas en su propio sistema de detención de migrantes.
Caitlin Patler
PhD, Universidad de California Davis.
Altaf Saadi
MD MSc, Hospital General de Massachusetts General Hospital y la Escuela de Medicina, Universidad de Harvard .
Hamid Yazdan Panah
JD, Immigrant Defense Advocates.
Ariadna Quinares-Navarrete
Universidad de California Davis .
1 Una versión en inglés de este texto fue publicada originalmente por el Centro de Migración Global en la Universidad de California Davis, Physicians for Human Rights, y Immigrant Defense Advocates.
2 Patler C, Golash-Boza TM. The Fiscal and Human Costs of Immigrant Detention and Deportation in the United States. Sociology Compass. 2017;11(11):1-9.
3 Leung J, et al. Notes from the field: Mumps in detention facilities that house detained migrants – United States, September 2018 – August 2019. Centers for Disease Control and Prevention. 2019;68(34):749-750; Venkat H, et al. Notes from the field: Measles outbreak at a United States Immigration and Customs Enforcement facility – Arizona, May – June 2016. Centers for Disease Control and Prevention. 2017;66(20):543-544; Nyangoma EN, et al. Notes from the field: Hospitalizations for respiratory disease among unaccompanied children from Central America – Multiple States, June – July 2014,” Centers for Disease Control and Prevention. 2017;63(32):698-699.
4 Para mas información sobre confinamiento solitario en centros de detención de inmigrantes estadounidenses, vea: Patler C, Sacha JO and Branic N. The Black Box Within a Black Box: Solitary Confinement Practices in a Subset of Immigrant Detention Facilities. Journal of Population Research. 2019;35(4):435-465; Franco, K, Patler C and Reiter K (n.d.) Punishing Status and the Punishment Status Quo: Solitary Confinement in U.S. Immigration Detention Facilities, 2013-2017.
5 Para recomendaciones de grupos de defensa y profesionales, vea aquí y aquí.
6 Warren, R, Kerwin D. Mass Deportations Would Impoverish US Families and Create Immense Social Costs. Journal on Migration and Human Security. 2017;5(1):1-8.
7 Saadi A, Young ME, Patler C, Estrada JL, Venters H. Understanding U.S. Immigration Detention: Reaffirming Rights and Addressing Social-Structural Determinants of Health. Health and Human Rights Journal. Eni Prensa.
Este texto es una colaboración entre el Observatorio de Política Migratoria de El Colegio de la Frontera Norte y nexos.
Un comentario en “Centros de detención de inmigrantes y COVID-19. Lecciones desde Estados Unidos y oportunidades para la acción”
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