Sin lugar para volver. México como país de retorno: condiciones económicas adversas, lecciones aprendidas y deudas no pagadas

Ante la pérdida de empleos que ha ocurrido estos meses a raíz de una desaceleración en la economía mundial es indispensable pensar la realidad que enfrentan los migrantes mexicanos en Estados Unidos, así como en las posibilidades y condiciones de su regreso a México. Tras casi dos décadas del inicio del siglo XXI ha sido desafortunado experimentar no sólo una crisis económica mundial —conocida como la gran recesión— sino el comienzo de una segunda a raíz de las medidas de confinamiento por la pandemia que ha causado el virus SARS-CoV-2.

Si bien es difícil tener un cálculo certero sobre el volumen de personas que retornarán, con base en la experiencia de lo acontecido en la primera década de este siglo se puede anticipar la llegada de una cantidad importante de connacionales en los próximos años. Por lo anterior, es preciso ir dimensionando las condiciones socioeconómicas en México en un contexto cambiante en términos de las políticas migratorias y la recién entrada en vigor del T-MEC.

Ilustración: David Peón

En términos migratorios, hay que tener en cuenta que la direccionalidad, volumen y cambios en los flujos de población están fuertemente vinculados con el desempeño económico de los países que conforman un sistema, especialmente entre aquellos con diferencias salariales importantes como es el caso de México y Estados Unidos. En este sistema migratorio, una de las particularidades que tiene es la unidireccionalidad del flujo donde el 98 % de los mexicanos viviendo fuera lo hacen en el país del norte (UN, 2017). Además, desde los años setenta del siglo pasado ocurrió un crecimiento de la población mexicana en los Estados Unidos que pasó de un millón de personas hasta alcanzar y mantenerse en un volumen de 12.7 millones, de los cuales el 87.4 % están en edades laborales —entre los 15 y 64 años— (BBVA-CONAPO, 2019), quienes potencialmente podrían retornar a México con sus familias y buscar un empleo. Los cálculos del retorno pueden partir de este universo que representa el 10 % de la población mexicana. Sin embargo, la evidencia reciente indica que si bien las personas deciden regresar ante la falta de empleo en los Estados Unidos y en un ambiente social hostil para los migrantes mexicanos este no sucede de manera descomunal y en cambio puede ocurrir de manera planeada y escalonada —aunque también de manera expedita e improvisada producto de una deportación— (Mojica, 2018; García, 2017). Elaborando más sobre la evidencia y las lecciones que se han podido y pueden aprender es que en años recientes se ha dado una mayor comprensión de las motivaciones y los mecanismos que fomentan el retorno actual. Este retorno, cuando voluntario ocurre como parte de un plan familiar ante la contingencia económica y cuando forzado como parte de una deportación que deriva en el movimiento de otros miembros hacia México para hacer una reunificación familiar. En términos numéricos se ha observado un incremento considerable de personas retornadas desde el quinquenio 1995-2000 donde se registró un total de 409 911 personas mexicanas y menores de edad nacidas en Estados Unidos —considerados como hijos de los migrantes—; cifra que pasó a 1 132 337 entre los años 2005 y 2010 —en el contexto de la gran recesión—; y se observó un total de 615 800 personas que regresaron en el periodo de 2010 a 2015. En términos demográficos, se ha hecho evidente en este siglo que el retorno lo conforman personas con un perfil más heterogéneo —en sexo y edades— de donde resalta la proporción de niños y jóvenes nacidos en Estados Unidos quienes representan alrededor del 28 % (Bautista y Giorguli, n. d.); así como un asentamiento de esta población más diversificado a lo largo de todo el territorio nacional (Terán, 2019).

Si se considera que una motivación principal para emigrar y permanecer en el extranjero es la tenencia de un trabajo remunerado, resulta relevante analizar la evolución reciente de los indicadores de empleo en ambos países contextualizándolos en periodos previos. Con esta consideración, se tiene que Estados Unidos tuvo una fuerza de trabajo ocupada de 155 millones en 2018 (BLS, 2018) que incluyó aproximadamente a 7.7 millones de mexicanos (alrededor del 5 % del total de la población ocupada). Los mexicanos tuvieron una concentración por sector de ocupación del 60 % en el terciario; seguida del 34.9 % en el secundario y sólo el 5.2 % en el primario (BBVA-CONAPO, 2019). Esto es relevante a la luz de que ha habido una disminución importante de fuentes de trabajo. Los datos muestran que entre marzo y abril de 2020 ocurrió una pérdida de 22.1 millones de empleos, poco tiempo después, entre mayo y junio ocurrió una ligera recuperación de 7.4 millones por la reapertura de actividades no esenciales dando un saldo neto de -14.7 millones en estos cuatro meses (BLS, 2020). Sin embargo, en los inicios del mes de julio estas medidas de reapertura trajeron de manera lamentable una alza en los contagios y muertes por covid-19 lo que ha propiciado nuevamente una desaceleración en el ritmo del mercado de trabajo. Aquí cabe mencionar que la cobertura de salud médica es baja para la población hispana en Estados Unidos y en especial entre la población mexicana donde aproximadamente una quinta parte carece de este derecho que es considerado un servicio en dicho país, lo cual representa tres veces menos acceso comparado con la población no hispana-blanca (HHS, 2019).

De este lado de la frontera, las condiciones en México no son más favorables, con un mercado de trabajo donde el 56 % de los empleos suceden en condiciones de informalidad —sin seguro médico, sin prestaciones, y muchas veces sin contratos— se tiene una contracción importante de la población económicamente activa (PEA) calculada en 12 millones de marzo a abril de 2020 (la PEA disminuyó de 57 a 45 millones en toda la república), es decir, cerca de una quinta parte de la población que realizaba una actividad económica dejo de hacerlo por las medidas de confinamiento. En el mes de mayo no se observó una recuperación en términos de la PEA (INEGI, 2020) y en el mes de junio y julio se han comenzado a tomar medidas de incorporación a actividades no esenciales en algunas entidades que mostraran en el corto plazo si es que ocurre una recuperación sustantiva de los empleos.

Bajo estos escenarios es que los migrantes en Estados Unidos tendrán que decidir si permanecen en ese país o regresan a México. La evidencia sobre la realidad que los espera, —al analizar a la población migrante retornada de los últimos años— indica que las condiciones son para esta población desfavorables y a la baja en comparación con la población no migrante en México especialmente en el mercado de trabajo (Masferrer, Sánchez y Rodríguez, 2017). Además, esta población es especialmente vulnerable a la falta de acceso al derecho de la salud (Castañeda-Camey, Díaz y Castañeda, n. d.), y tiene una mayor propensión a entrar en una situación de calle —sobre todo para aquellos deportados— (Del Monte, 2019). Estas condiciones negativas son a las que se puede enfrentar la población que regresa si no se da un seguimiento y se establecen acciones a favor de las personas retornadas quienes han sido muchas veces dejadas de lado y no se considera el volumen importante que ha significado en la economía el envío de remesas y ni siquiera en tiempos de crisis ha parado. En este respecto, datos recientes han vislumbrado que al inicio de la pandemia incrementó el envío de remesas, lo cual puede significar además de un interés de ayudar a sus familias, que los migrantes estén creando un ahorro en México como preparación para su regreso (Rodríguez, 2020).

Finalmente, la pandemia por el virus SARS-CoV-2 ha transformado los escenarios económicos y migratorios en prácticamente todo el planeta y el sistema México-Estados Unidos siendo uno de los más importantes no ha sido la excepción. Se comparte entre los dos países una larga tradición de movimiento continuo y la población en el norte no debe ser olvidada ni estando allá ni a su regreso a México. Especialmente entre las personas retornadas se debe poner a consideración que su reintegración a la sociedad por medio de las instituciones de seguridad social no ha sido fácil en los últimos años a pesar de la deuda que tiene el país con ellos quienes han sostenido a sus familias y comunidades desde lo lejos por muchos años. Esto no será fácil, considerando las condiciones económicas adversas de México y el mundo, pero debe ser un grupo atendido desde la agenda pública para suavizar los efectos negativos posibles a su regreso.

 

Andrea Bautista León
Doctora en Demografía Aplicada por la Universidad de Texas en San Antonio, actualmente es encargada del departamento de Información e Investigación en Género en el Instituto Nacional de las Mujeres.
La opinión expresada es responsabilidad de la autora y no representa necesariamente la posición del INMUJERES.

 

Referencias

Bautista, A. & Giorguli, S. (en prensa); “Estampas del retorno: un análisis de las tendencias estatales de 1990 a 2015” en Derechos Fragmentados: Acceso a Derechos Sociales y Migración de Retorno, Silvia Giorguli y Andrea Bautista (editoras); El Colegio de México. México.

BBVA-CONAPO. (2019) Anuario de migración y remesas. Fundación BBVA Bancomer, A.C. Consejo Nacional de Población, México. Disponible aquí.

Bureau of Labor Statistics [BLS]. (2018) Household data. Annual Averages. Employed persons by detailed occupation and age. Disponible aquí.

Bureau of Labor Statistics [BLS]. (2020) The impact of the coronavirus (COVID-19) pandemic on The Employment Situation for June 2020. Disponible aquí.

Castañeda-Camey, N., Díaz, V. & Castañeda, X. (en prensa). “Salud y derechos de los migrantes mexicanos retornados: barreras, acciones y oportunidades” en Derechos Fragmentados: Acceso a Derechos Sociales y Migración de Retorno, Silvia Giorguli y Andrea Bautista (editoras); El Colegio de México. México.

Del Monte, J. A. (2019) “Del retorno forzado a la vida en la calle. La transición ala indigencia en una ciudad fronteriza del norte de México” en ¿Volver a casa? Migrantes de Retorno en América Latina. Debates, tendencias y experiencias divergentes, Liliana Rivera (editora), El Colegio de México, México. pp. 233-274.

García, R. (2017). El retorno de los migrantes mexicanos de Estados Unidos a Michoacán, Oaxaca, Zacatecas, Puebla, Guerrero y Chiapas 2000-2012, Universidad Autónoma de Zacatecas, Miguel Ángel Porrúa.

Health and Human Services [HHS]. (2019). Profile: Hispanic/Latino Americans. Disponible aquí.

Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI]. (2020). Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE). Microdatos. Disponible aquí.

Masferrer, C., Sánchez, L. & Rodríguez, M., (2017), “Condiciones de los migrantes de retorno de Estados Unidos”, Apuntes para la equidad, No. 2 Mayo, Seminario Trabajo y Desigualdades, El Colegio de México. Disponible aquí.

Mojica, A. (2018). “Migrantes deportados, con retorno voluntario-forzado y algunos efectos recientes en los circuitos migratorios posteriores a la crisis de 2008” en Movilidades y migrantes internacionales. Reflexiones sobre campos de relaciones socio-económicas en comunidades de migrantes en México y Estados Unidos, Norma Baca y Ariel Mojica (coordinadores), Gedisa, México. pp. 161-178.

Rodríguez, I. (2020) “Rompieron remesas récord en marzo, contra todo pronóstico”. La Jornada. Martes 05 de Mayo de 2020. Disponible aquí.

Terán, D. (2019). “Dinámicas municipales del retorno migratorio de mexicanos provenientes de Estados Unidos 1990-2015: repensando la geografía” Tesis para obtener el grado de Doctor en Estudios de Población; directoras de tesis: Silvia E. Giorguli Saucedo, Landy L. Sánchez Peña. El Colegio de México.

United Nations [UN]. (2017). Department of Economic and Social Affairs. Population Division Trends in International Migrant Stock: The 2017 revision (United Nations database, POP/DB/MIG/Stock/Rev.2017).


Este texto es una colaboración entre el Observatorio de Política Migratoria de El Colegio de la Frontera Norte y nexos.


2 comentarios en “Sin lugar para volver. México como país de retorno: condiciones económicas adversas, lecciones aprendidas y deudas no pagadas

  1. Interesante artículo que mueve no sólo a la reflexión individual sino nacional, sobre la realidad que están viviendo nuestros compatriotas en Estados Unidos desde hace ya un tiempo y siendo ellos un pilar importante de la economía del país por las remesas que envían,y además junto con ellos la llegada de migrantes centroamericanos.

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