En las ciencias sociales, los casos extremos son útiles para aprender sobre lo diferente, lo que está fuera de la norma o lo que podría pasar en el peor o mejor de los escenarios. Aunque los casos extremos no sean estadísticamente representativos, pueden llevar a hallazgos novedosos y a un tipo particular de prevención de riesgo a través de ejercicios de prospectiva. Los refugiados calificados son un caso extremo de estudio, dado que la mayoría de los profesionistas preparan sus procesos de emigración a través de muchos años de educación en idiomas extranjeros, obtención de diplomas, un plan de vida profesional y familiar.
A pesar de que algunos autores han planteado la fuga de talentos como una migración forzada determinada por la falta de oportunidades laborales en su país de origen, esta manera de cambiar de país sigue siendo menos grave que los casos de desplazamiento inducido por conflicto o abusos de los derechos humanos. A continuación ofrezco una breve reflexión sobre la migración calificada inducida por conflicto, con base en tres ejes de análisis: a) las causas; b) la dificultad de medirla y c) el potencial de los refugiados calificados. Finalmente, concluyo con las posibles enseñanzas de este particular tema de estudio.
En primer lugar, hay que recordar que entre las razones actuales del desplazamiento forzado se encuentran los conflictos internos (véase los casos de la República Árabe de Siria, Yemen, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo y Sudán del Sur); la violencia extrema (como la población de Rohingya que busca seguridad en Bangladesh); la grave inestabilidad económica y política (Venezuela) y el cambio climático (Mozambique, Filipinas, China, India y Estados Unidos). Actualmente, a nivel mundial tenemos dos crisis en particular que han propiciado la huída de profesionistas: la siria y la venezolana. Por ejemplo, el 57% de los venezolanos en edad laboral que se refugian en Perú tienen estudios universitarios.1
De forma parecida, una tercera parte de los sirios que llegan a Estados tienen estudios de posgrado. Esto es tres veces más que el promedio de la población nativa y otros migrantes.2 En general, se considera que los sirios son una población más emprendedora que la nativa en Estados Unidos. Tienden a hablar varios idiomas, entre los cuales está el inglés. Sus contribuciones económicas son significativas en cuanto a creación de empleos e impuestos, sin olvidar las aportaciones culturales en Estados Unidos. Sus situación es parecida en Canadá, en donde una proporción importante de los migrantes sirios cuentan con estudios universitarios y aplican para obtener residencia a través de los programas de migración calificada, a pesar de que hayan huido como refugiados.

Ilustraciones: Belén García Monroy
En segundo lugar, apunto a la dificultad de medir el desplazamiento forzado interno e internacional, lo que determina que los números de refugiados calificados sean también basados en estimaciones, más que en certezas. El país que más reciben refugiados en el mundo ha sido Turquía, con un aproximado de 3.7 millones en 2019. Alemania está en quinto lugar a nivel mundial, con 1.1 millones de refugiados recibidos. Esta complicación para obtener datos cuantitativos y cualitativos confiables justifica la escasez de investigaciones sobre el desplazamiento forzado de profesionistas, además de que mucho países alegan que la selección de refugiados se hace principalmente con base en razones humanitarias, más que en los atributos del capital humano.3 En la práctica, esto no siempre sucede así, ya que países con poblaciones envejecidas y economías que requieren el sustento de los migrantes, como Alemania, han dado la bienvenida a una significativa población siria, una gran parte de la cual es calificada.
En tercer lugar, cabe señalar el potencial económico de los refugiados profesionistas y además su validez como tema de reflexión académica. El estudio de los refugiados calificados al igual que la migración planeada de profesionistas, está atravesado por factores de clase social, capital cultural y redes familiares. Por ejemplo, los refugiados sirios con menos dinero y menos capital educativo tienden a permanecer en la región, en países como Turquía, Líbano e Iraq. Otros pueden costear un viaje más largo que implica cruzar varias fronteras para llegar a Europa Occidental y América del Norte.
A la llegada a un destino intermedio o al punto final de la travesía, los refugiados calificados quienes buscan trabajar se enfrentan a problemas como la descalificación, al no cargar los diplomas o en caso de tenerlos, no ser reconocidos en el extranjero, sobre todo para profesiones como la medicina. Para citar del testimonio de un refugiado, “si un hombre recibe una llamada telefónica aterradora en la que su vida se ve amenazada, ¿permanece en la casa de sus padres durante varias semanas mientras espera sus documentos de viaje?”.4 Mucho menos prepara sus diplomas para apostillar o junta comprobantes curriculares.
La dificultad de obtener un empleo y por ende, rehacer su vida en el nuevo país de acogida complica aun más su integración, postergando el lapso entre una antigua vida que ya no es posible y la nueva realidad. Años de huecos en el curriculum hacen que los empleadores desconfíen de la capacidad y experiencia de los refugiados calificados. En este contexto, la percepción de (in) hospitalidad de los discursos oficiales y los medios se vuelve esencial para su bienestar personal, ya que la negación de membresía al país de destino propicia ambientes de discriminación.
Los refugiados calificados —un caso extremo de estudio— nos aportan enseñanzas significativas para la migración calificada no deseada y el desperdicio de talento. Nos habla de la necesidad de estabilidad política y económica de los países, de crear condiciones para que los profesionistas aprovechen sus vidas y sus países de residencia los aprovechen a ellos.
A lo largo de los años, muchos de los profesionistas mexicanos que viven en el exterior han repetido el factor violencia y de protección personal como razón principal para evitar el retorno a México. Recuerdo en particular el caso de una joven de 23 años, cuyo padre fue desaparecido en una ciudad del norte del país. A raíz de esto, decidió interrumpir sus estudios universitarios, emigrar a Estados Unidos y no regresar más a vivir a México. ¿Será el suyo un caso de desplazamiento forzado? Definitivamente, no sería singular.5
Para concluir, destaco que una de las diferencias entre los refugiados calificados y los profesionistas migrantes que escogen su partida es en cuanto al efecto que producen en los países de origen. Si las economías, las universidades y la medicina, por poner algunos ejemplos de ámbitos en donde trabajarían estos profesionistas, se encuentran paradas, el desperdicio para el país de origen no depende de su presencia dentro o fuera de las fronteras; su emigración no afecta el subdesarrollo de los países de origen. Efectivamente, las guerras y la violencia interna reducen en forma significativa la cantidad de profesionistas en los países afectados.6 Muchas veces, a mayor stock de refugiados de élite en el extranjero, más activa la organización de la diáspora y las actividades de representación o diplomacia cultural. Esto ha llevado a algunos estudios optimistas a apreciar que la emigración calificada es buena para lo países de origen, al propiciar vínculos de conocimiento y empresariales. Efectivamente, siempre y cuando exista una buena cantidad de profesionistas e intelectuales en ambos lados de la frontera, que estén en condiciones de intercambiar capital educativo, cultural y financiero.
Camelia Tigau
Investigadora del Centro de Investigaciones sobre América del Norte, UNAM.
Este texto es una colaboración entre el Observatorio de Política Migratoria de El Colegio de la Frontera Norte y nexos.
1 The World Bank, Venezuelan Migration: The 4,500-Kilometer Gap Between Desperation and Opportunity. publicado el 26 de noviembre de 2019, revisado el 9 de noviembre de 2020.
2 Kallick, David Dyssegaard, Cyierra Roldan, and Silva Mathema. “Syrian Immigrants in the United States” (2016).
3 DeVoretz, Don J., Sergiy Pivnenko, and Morton Beiser. “The economic experiences of refugees in Canada” (2004).
4 Bezmozgis, David. ¨Common Story¨. En Nguyen, Viet Thanh (ed.). The displaced: Refugee writers on refugee lives. Abrams, 2018. p. 43 – 49.
5 Tigau, Camelia. Discriminación y privilegios en la migración calificada. Los profesionistas mexicanos en Texas. México: CISAN/UNAM, 2020.
6 Christensen, Julie, Darius Onul, and Prakarsh Singh. “Impact of Ethnic Civil Conflict on Migration of Skilled Labor” Eastern Economic Journal 44.1 (2018): 18-29.