A lo largo de la última década se han hecho visibles, dentro del fenómeno migratorio hacia Estados Unidos, los no tan nuevos actores de las movilidades internacionales: las niñas, niños y adolescentes (NNAs) (Vargas, 2018). A pesar de que han formado parte de la amplia historia migratoria entre México, Centroamérica y el país vecino del norte (Hernández, 2008), hasta hace poco se les comenzó a considerar como sujetos de estudio dentro de las dinámicas de los flujos migratorios. Inicialmente los enfoques prevalecientes para abordar este fenómeno giraron en torno a la vulnerabilidad social que tienden más bien a relacionarse con una aproximación de derechos humanos y dentro de los estudios sobre impactos y procesos de la migración familiar (Ariza, 2014:26).
No obstante, ante el aumento de los flujos a partir de 2014 con la crisis humanitaria de los niños sin papeles (González, 2014), sobre todo de NNAs de origen centroamericano, nuevos debates han comenzado a emerger así como otras perspectivas que los consideran fuera de la lógica de la dependencia. Al hablar de dependencia se hace referencia a una condición en la que las niñas, niños y adolescentes no cuentan con voz ni voto durante el proceso migratorio (Zúñiga, 2017), al contrario, se insertan dentro de modelos adultocéntricos y son considerados como víctimas colaterales de procesos más amplios.
Sin embargo, los NNAs en las últimas décadas, han asumido diferentes roles, ya sea como proveedores, padres, migrantes, e incluso actores del crimen organizado (Hernández & Segura, 2018). Por ello, nuevas directrices han empezado a emerger ante la diversificación de los actores y sus prácticas en los flujos migratorios, más allá de la evaluación de los procesos institucionales (Gallo, 2004) y el énfasis en los riesgos del trayecto migratorio (Hernández, 2016; Slack & Whiteford, 2010).
La presencia de niñas, niños y adolescentes migrantes, en la franja fronteriza entre México y Estados Unidos da cuenta de la existencia de procesos migratorios autónomos y de la heterogeneidad del grupo de NNAs.1

Ilustración: Patricio Betteo
Las repatriaciones de niñas, niños y adolescentes a la frontera norte de México
Ejemplo de los procesos de movilidad entre la amplia heterogeneidad de los flujos en la frontera norte de México, son el grupo de los repatriados, los NNAs, tanto mexicanos como centroamericanos no acompañados con edades entre los 0-17 años que son devueltos en diferentes puertos fronterizos a lo largo de los más de 3,000 kilómetros de la frontera norte (SEGOB, 2009-2020). Se ha demostrado que la tendencia a la migración en la búsqueda de la reunificación familiar no es el único motivo por el que viajan los infantes y adolescentes, ahora con mayor frecuencia realizan procesos de movilidad con el fin de estudiar o insertarse en el mercado laboral estadounidense (Bustamante, 2013). Siendo en muchas ocasiones, incentivados por los testimonios y antecedentes migratorios tanto de familiares como amigos cercanos y miembros de su comunidad, incluso como un rito de paso (Mancillas, 2009).
La primera vez estaba yo estudiando y nomás unos amigos me dijeron que me viniera yo y pues se me empezó a meter la idea de venirme y pues me vine la primera vez. Me agarraron y pues me metieron igual al DIF, igual mi papá me fue a sacar de allá del DIF y pasaron dos años y de nuevo intenté pero pues no se pudo… mi vida no era así de extrema pobreza, era una vida normal, pero igual quería seguir más adelante yo, por mí, hacer mi casa, unos lotes… (Gerardo, entrevista, Matamoros, 2020).
Así como Gerardo, miles de niñas, niños y adolescentes llegan a la frontera cada año con el objetivo de lograr el sueño americano, mismo que se ha socializado en las comunidades rurales mexicanas debido a la amplia historia migratoria entre México y Estados Unidos. No obstante, como parte de una política migratoria estadounidense basada en la seguridad nacional (Parelló, 2013:58), se ha presenciado un aumento alarmante de los controles fronterizos y las medidas para desincentivar la migración indocumentada, todo ello ha provocado que los NNAs realicen los cruces fronterizos con altos costos, involucrando trayectos por puntos menos seguros y con el servicio de coyotes, exponiéndose a riesgos climáticos, estafas, secuestros, entre otros (Thompson, 2019).
Además de los riesgos propios de la migración indocumentada, se encuentran las irregularidades institucionales. A pesar de que existe un protocolo binacional (Gallo, 2004) que involucra tanto autoridades migratorias mexicanas como estadounidenses, durante la situación de pandemia covid-19, la coordinación institucional para hacer cumplir los acuerdos, sobretodo los relativos a los horarios y los puertos de entrega de NNAs desde Estados Unidos, ha presentado grandes deficiencias. Prueba de ello son los testimonios de los trabajadores de los albergues fronterizos, quienes a partir del inicio de la pandemia han presenciado una disminución de los ingresos, no por la disminución de los flujos, sino por el incumplimiento de los protocolos:
Bajó bastante el ingreso, como le cuento, bueno, en cuestión de Estados Unidos no sé como lo manejan pero lo que yo he escuchado yo de los muchachos cuando me quedo con ellos, que los dejaban a mitad del puente, ahí ellos cruzaban el puente de regreso (Guardia CAMEF, entrevista, Matamoros, 2020).
En este sentido, el objetivo de proteger y procurar el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes así como la búsqueda de la reunificación con sus familiares contenida en programas y estrategias nacionales (Gallo, 2004), quedan supeditados a políticas estadounidenses unilaterales. Los afectados no son solamente los NNAs provenientes del centro y sur del país, ni los centroamericanos que cruzan el amplio territorio mexicano o lo que otros autores (González, 2011) han definido como frontera vertical, en las dinámicas fronterizas de movilidad también se encuentran aquellos niños y adolescentes inscritos en las dinámicas del crimen organizado, los coyotitos, polleros, burreros o como en términos institucionales se les ha definido: adolescentes de circuito (Thompson, 2019).
Al momento en que se apropia el crimen organizado de las actividades del cruce indocumentado (Ramos, 2012) se presenta en la frontera el fenómeno de los adolescentes guía. Además de ser jóvenes y contar con buena condición física para enfrentarse a las condiciones geográficas y climáticas, los adolescentes insertos en estas actividades ilícitas tienen la ventaja de enfrentarse a sanciones inmigratorias más laxas, en comparación con los inmigrantes mayores de 18 años,al no ser sujetos de juicios criminales y condenas largas cuando ingresan irregularmente a Estados Unidos (CEPAL, 2010). Esto ha provocado que un mismo adolescente sea frecuentemente aprehendido y repatriado, no obstante, el hecho de que las medidas disuasorias no hayan logrado su objetivo, sí somete a los partícipes de estas actividades a múltiples vulneraciones. Estas se reflejan en el testimonio de Hugo, un adolescente de Matamoros que trabaja como coyote desde los 13 años:
Ayer me correteó el Army y pues tuve que hacer de todo para írmele al bato pero cuando me agarró me jaloneó bien feo, me andaba peleando con él porque me mentó la madre y me dijo de cosas. Le dije que qué traía y dijo: ‘no pos ando haciendo mi trabajo’, y yo ‘ya sé que es tu trabajo pero me estás faltando al respeto’. Y ya fue todo (Hugo, entrevista, Matamoros, 2020).
La frontera pues, constituye un espacio en el que confluyen políticas binacionales, diversos perfiles y motivaciones e intereses, pero todos inmersos en las lógicas de la movilidad internacional. El punto de discontinuidad se convierte en un espacio en el que se depositan sueños y anhelos, pero también un lugar en el que se sufre, este binomio no es único de los perfiles tradicionales migratorios, ha trastocado a la amplia comunidad migrante, llegando a afectar en niveles diferenciados a los más jóvenes, aunque no los más débiles, eslabones de los procesos de movilidad: las niñas, niños y adolescentes. No obstante, los testimonios permiten vislumbrar la continuidad de los flujos a pesar de las coyunturas y los riesgos y dan pauta a continuar profundizando sobre los procesos en los que los NNAs son participes y protagonistas.
Gianinna Raquel Pesci Padilla
Estudiante del Doctorado en Estudios de Migración de El Colegio de la Frontera Norte.
Este texto es una colaboración entre el Observatorio de Política Migratoria de El Colegio de la Frontera Norte y nexos.
Bibliografía
Ariza M., (2014). Migration and Family in Mexican Research: A Recent Appraisal, en Migraciones Internacionales 27, vol. 7, núm. 4, pp. 9-37.
Bustamante, J., (2013). Vulnerabilidad y circularidad migratoria en Plasencia, R. (Coord.), México, Movilidad y Migración. Comisión Nacional de Derechos Humanos: Ciudad de México.
CEPAL & ACNUR, (2010). Infancia y migración internacional en América Latina y el Caribe. En Boletín de la infancia y adolescencia sobre el avance de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. No 11.
Gallo K., (2004). Niñez migrante en la frontera norte. Legislación y proecesos. DIF Nacional- UNICEF México: México.
González E., (2011) Frontera Vertical. México frente a los migrantes centroamericanos. Centro Universitario UTEG: México.
González J., (2014) “EEUU desbordado por la “crisis humanitaria” de los niños sin papeles” en BBC Mundo.
Hernández M., (2008). Niños deportados en la frontera de Ciudad Juárez, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Hernández O., (2016). Riesgos en la migración irregular de menores mexicanos a Estados Unidos. Norteamérica,11(2), 63-83.
Hernández O. & Segura T., (2018). Coyotitos: Menores traficantes de migrantes en la frontera Tamaulipas-Texas, en Cruces y retornos en la región del noreste mexicano en el alba del siglo XXI, (coord.) Arzaluz S. & Sandoval E., El Colegio de la Frontera Norte: Tijuana.
Mancillas C., (2009). Migración de menores mexicanos a Estados Unidos, en El estado de la migración, en Las políticas públicas ante los retos de la migración mexicana a Estados Unidos.
Perelló C., & Isolda M., (2013). "La ayuda humanitaria y defensa de los derechos humanos de los migrantes en torno a la Frontera Norte de México", en Quaderns Electrònics sobre el Desenvolupament Humà i la Cooperació, núm. 1, Universitat de València.
Ramos J., (2012). México-Estados Unidos: problemas y retos en seguridad fronteriza en la Administración Obama, en Región y Sociedad, vol. XXIV, no. 55, septiembre-diciembre, pp. 5-40. Colegio de Sonora: Hermosillo.
SEGOB. (2020) Obtenido de Eventos de repatriación de menores migrantes mexicanos desde Estados Unidos, según grupos de edad, condición de viaje y sexo, 2020, Secretaría de Gobernación: México.
Slack J., & Whitefird S., (2010) Viajes violentos: la transformación de la migración clandestina hacia Sonora y Arizona, en Norteamérica, revista académica del CISAN, vol.5, no. 2, julio-diciembre, pp. 70-107.
Thompson A., (2019). Vulnerable Agents: Obscured Vulnerability and Exaggerated Agency in Mexican Migrant Children, The University of Texas: Austin.
Vargas C., (2018). El viaje de los infantes. El desarrollo de la resiliencia en tránsito de las niñas, niños y adolescentes migrantes no acompañados en un contexto de desigualdad, El Colegio de la Frontera Norte: Tijuana.
Zúñiga González, Víctor Aurelio (2017). “Los niños y las niñas migrantes en escena. Sinéctica” en Revista Electrónica de Educación, (48).
1 El objetivo de este texto es presentar hallazgos parciales del estudio doctoral sobre las configuraciones de agencia de adolescentes en contextos de vulnerabilidad durante sus procesos de movilidad. Se llevaron a cabo más de 60 entrevistas y se visitaron siete albergues en cuatro ciudades fronterizas durante la segunda mitad del 2020 en contexto de pandemia covid-19.