Mercados laborales para refugiados en México: el espejismo de la integración

Una aproximación al funcionamiento de los albergues e instituciones de acompañamiento a migrantes es observar las vacantes laborales del sistema migratorio. Si realizamos este ejercicio, encontramos que el amplio sistema de organizaciones no gubernamentales, asociaciones civiles e instancias de cooperación internacional que se dedica al acompañamiento de migrantes constantemente requiere de personal que se encargue de las funciones de “reclutador” en programas de inserción laboral para las personas migrantes.  Este hecho nos ofrece pistas que apuntan a una transformación general del sistema migratorio, que he podido observar en uno de los albergues pioneros de estas prácticas en la ciudad de Tijuana.

Ilustración: Víctor Solís

Desde hace siete años, este albergue ha incorporado dentro de sus funciones una pujante oficina laboral para orientar a los migrantes en la búsqueda de un empleo. La decisión de proveer opciones laborales desde las organizaciones de acompañamiento emerge del reconocimiento de que muchos de sus alojados estaban quedándose varados en México a causa de políticas migratorias restrictivas, de manera que había que hacerles posible la vida mientras su proyecto migratorio estuviera suspendido.

Por su parte, el Estado Mexicano ha sido incapaz de integrar a estas poblaciones. Así, son los albergues los que han asumido la responsabilidad de garantizar el derecho al trabajo de personas que el Estado convenientemente posiciona como “migrantes en tránsito”. Los espacios de atención, a diferencia del Estado, han reconocido que el nuestro es un país de contención, en donde los programas de empleo son una apuesta de hospitalidad para los migrantes retenidos en México en un momento en el que el Estado niega su existencia.1

Son muchos los flujos migratorios que arriban a la frontera del Noroeste. Algunos son solicitantes de asilo internacional que buscan ser reconocidos como refugiados en  Estados Unidos; otros son mexicanos deportados a la espera de una segunda oportunidad de cruce; muchos más son desplazados internos que huyen de la violencia en México. Al llegar a la frontera, estas poblaciones se enfrentan a un punto muerto en su trayecto migratorio que puede durar meses o incluso años. Durante todo este tiempo, que se actualiza por diversos factores (políticas restrictivas, pandemia, etcétera), el trabajo es un mecanismo fundamental para sostener la vida. Trabajar es un derecho humano y, por lo tanto, es urgente garantizar opciones de integración para los migrantes mediante el empleo. Reconociendo la necesidad de garantizar ese derecho, los albergues han dejando de ser  espacios de corta estancia  para convertirse cada vez más en centros sociales que gestionan a las poblaciones varadas en México, un confín migratorio que diversos autores han denominado ya un “país tapón”.

Con esto en mente, es fundamental preguntarnos, ¿a qué tipo de empleos están accediendo los migrantes? ¿Qué opciones de integración pueden encontrar a través del empleo en México? Y, ¿qué significa que sean los albergues los que facilitan el acceso al trabajo?

En la ciudad de Tijuana, las principales fuentes de empleo para los sectores populares son la industria y los servicios. Los centros de trabajo con alta rotación laboral que ofrecen empleos penosos, peligrosos y mal remunerados son algunos de los beneficiarios del sistema migratorio que detiene a las personas en Tijuana. En la enorme mayoría de los casos, las maquilas, los call centers y las empresas de outsourcing absorben a los migrantes, a quienes pueden tratar como una fuerza de trabajo más barata y servicial, en tanto que las personas están atrapadas en la ciudad mientras esperan una oportunidad para entrar a Estados Unidos.

En este panorama, “los migrantes que se encuentran esperando a que se resuelva su trámite de asilo, o las personas que han sido deportadas y están a la espera de una nueva oportunidad de cruzar al otro lado, son expulsadas a la periferia y otros espacios urbanos donde la vida es apenas posible”.2 Por lo tanto, vale la pena preguntarnos acerca de la capacidad del empleo de ser una actividad ordenadora y reproductora de la vida para los migrantes en estas condiciones. Aunque muchos siguen considerando al trabajo como una de las vías para la integración, en la práctica las ocupaciones a las que acceden los migrantes se caracterizan por salarios ínfimos, ausencia de prestaciones y jornadas extenuantes, con lo que difícilmente representan una opción realista y suficiente de integración. Tan es así que los salarios que los migrantes perciben por su trabajo rara vez son suficientes para asegurar la reproducción de sus vidas, especialmente en la costosa frontera del noroeste, donde los migrantes no suelen tener redes familiares que ayuden en las tareas de reproducción.

Los albergues, una vez más, aciertan en sus análisis respecto a las dificultades que los trabajadores migrantes enfrentan a la hora de  sostener su propio cuidado. Para paliar estas dificultades, los albergues adoptan una serie de medidas que compensan en especie la ausencia de salarios dignos y de prestaciones. De este modo, los albergues asumen la responsabilidad de proveer atención médica, transporte hacia el centro de trabajo, actividades de capacitación laboral, etcétera. En este sentido, los albergues no sólo asumen la responsabilidad del Estado de garantizar el derecho al trabajo, sino que también subsumen las responsabilidades del mercado al paliar el incumplimiento de responsabilidades patronales que los empleadores no asumen.

Ante este doble abandono del Estado y del mercado, el humanitarismo es uno de los principales mecanismos que tienen los migrantes para insertarse en el mundo del trabajo. Esto implica enormes cargas para las instituciones de asistencia, las cuales deben reconfigurar sus funciones con recursos limitados y variables de un albergue a otro. Esto significa que, en ausencia de una política de integración laboral unificada, la suerte de un migrante varía considerablemente dependiendo del albergue al que se acerque: si el albergue que lo acoge tiene un programa sólido de inserción laboral, es probable que encuentre un empleo y lo conserve; si el albergue no cuenta con un programa de ese tipo, el migrante deberá sortear sin mediaciones un mercado laboral lleno de prácticas predatorias y estafas.

Mientras reconocemos el arduo trabajo que las organizaciones de la sociedad civil realizan para facilitar la inserción laboral de los migrantes, no debemos deslindar al Estado de sus responsabilidades. Quizá un camino para acuñar formas de inserción laboral verdaderamente sostenibles y hospitalarias sería superar, como los albergues ya lo han hecho, el eufemismo de la “migración de tránsito”, pues a pesar de que el destino imaginado de muchos de los migrantes sí es Estados Unidos, el tiempo que pasan en México es importante.

 

Laura V. Alvarado Aizpuru
Maestra en Antropología Social por la Universidad Iberoamericana. Se interesa por la precariedad laboral y las nuevas formas de organización del trabajo en el capitalismo.

Este texto es una colaboración entre el Observatorio de Política Migratoria de El Colegio de la Frontera Norte y nexos.

 

Referencias

Agier, Michel. “Between war and city: Towards an urban anthropology of refugee camps.” Ethnography (2002): 317-341. SAGE Publications (London, Thousand Oaks, CA and New Delhi).

Andrews, Abigail. “Moralizing regulations: the implications of policing ‘good’ vs. ‘bad’ migrants” .Ethnic and racial studies (2017): 2485-2503.

Düvell, Franck. “Transit migration: a blurred and politicised concept.” Population, Space and Place 18 (2012): 415-427.

Haas, Alexandra. “Cuando lo temporal es permanente: la agenda de integración migratoria.” II Foro sobre cultura y migración. Ciudad de México: Celebrado en el Colegio de San Ildefonso, 6 de febrero de 2020.

Masferrer León, Claudia y Carla Pederzini. “Más allá del tránsito: perfiles diversos de la población del Triángulo Norte de Centroamérica residente en México.” Coyuntura Demográfica (2017): 41-51.

Walters, William. “Focault and frontiers: notes on the birth of the humanitarian border”. Governmentality: Current issues and future challenges (2011): 138-164. Routledge, Nueva york .


1 Ticktin, Miriam I. Casualties of care: inmigration and the politics of humanitarianism in France. California: UCLA Press, 2011.

2 Estévez, Adriana. “El dispositivo necropolítico de producción y administración de la migración forzada en la frontera Estados Unidos-México”. Estudios Fronterizos (2018): 1-18.