¿Qué es lo que motiva a las mexicanas a estudiar en el extranjero? ¿Cómo imagina una joven mexicana recién egresada de una licenciatura o maestría la experiencia de estudiar fuera? ¿Coincide ese imaginario con lo que se encuentra al comenzar un posgrado en otro país? En general, pensamos que al terminar el posgrado tendremos los conocimientos y credenciales necesarios para conseguir una mejor inserción laboral. Sin embargo, ese deseo de superación académica no siempre rinde los frutos esperados, porque “estudiar un posgrado en el extranjero será útil para volver a México, pero no para quedarse en España”. Esas fueron las palabras de una mexicana que decidió matricularse en un máster español durante la severa crisis económica de la primera década de los 2000.
Hay países como Nueva Zelanda o Irlanda que permiten que los estudiantes internacionales trabajen mientras aprenden otro idioma. En cambio, hay otros casos en los que se prioriza atraer estudiantes sin valorar las aspiraciones laborales que tienen.
Aunque cada vez está más generalizado estudiar fuera, dejar lo que uno conoce en México (por ejemplo, técnicas de estudios, familia, redes sociales, formas de socialización, etc.) no resulta una empresa fácil, pero el motor que impulsa el movimiento es el de especializarse y poder aplicar los conocimientos que uno adquiere cuando se profesionaliza a nivel posgrado.
Así, en un contexto cada vez más globalizado, previo a las restricciones que ha traído la pandemia para cruzar fronteras, se volvió más común la posibilidad de estudiar un posgrado en el extranjero. Más aún, se difundieron casos de éxito laboral de mexicanos que estudiaban un posgrado fuera y no regresaban a México por las oportunidades laborales que les otorgaba el país de estudios. No obstante, el éxito en el proyecto migratorio al terminar un posgrado en España no se concibe tan sencillo. Y quienes tienen interés en quedarse allí se topan con varios obstáculos que lo dificultan.
En este sentido, la primera barrera que encuentra un estudiante es la legal. Su permiso no otorga el estatus de residencia, sino que, por un cambio en la legislación de extranjería en el año 2000, en España los estudiantes internacionales no son residentes sino estantes.1 La segunda atañe a la edad, puesto que en México la organización del sistema educativo hace que egresen del nivel terciario a mayor edad y tienen que competir por puestos de trabajo con europeos más jóvenes. Finalmente, la tercera barrera se vincula con las posibilidades de trabajar durante y después de cursar un posgrado. Pues, para ciertas profesiones, en España se exige la homologación de estudios. Este supone el muro más grande con el que se van a topar, ya que los estudios cursados en México no siempre son reconocidos en el Estado español.

Ilustración: David Peón
Con respecto a sus documentos migratorios, cabe destacar que se trata de una inmigración regular en la que se cumplió con todo el procedimiento necesario para entrar legalmente a España. No sólo implicó trámites de extranjería, sino que el estudiante también logró superar los requisitos de admisión establecidos por la Institución de Educación Superior (IES) española para matricularse en el posgrado.
Además, conviene recordar que desde 1977 México y España tienen un sólido marco normativo de cooperación académica que ha fomentado intercambios de estudiantes e investigadores entre ambas naciones.2 Durante 1995 y 2009 estuvo vigente el “Programa de Incorporación de Doctores Españoles a Universidades Mexicanas”, que consistió en un dispositivo para que españoles que poseían un doctorado pudieran trabajar en una IES en México. Nuestro país se ha vuelto su hogar y han podido formar parte de las IES nacionales; pero esto no ocurre en sentido contrario. Investigaciones recientes revelan la apertura de la Ciudad de México para emplear españoles, sobre todo a los más jóvenes. Sin embargo, son contados los mexicanos que han tenido una inserción laboral similar en el mercado de trabajo español en general, y en IES españolas en particular.
Por otro lado, en el caso de España, las mujeres extranjeras que deciden cursar estudios universitarios son mayoría con respecto a los varones, pues ellas conforman más de la mitad del flujo de estudiantes provenientes de Terceros Estados.3 Es más, los datos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) demuestran que los permisos de estancia por estudios de las mexicanas que estudian allí no han hecho más que aumentar.
En mi investigación encontré que la mayoría de las mexicanas que cursan un posgrado en España ya han trabajado en México. Es común que egresen de la licenciatura con una experiencia profesional adquirida durante el servicio social, y que quienes estudian una maestría en ocasiones llevan consigo una experiencia previa en el campo académico.
Por otra parte, si consideramos que habitualmente quienes estudian un posgrado son jóvenes en edad productiva, nos topamos con una potencial oferta de mano de obra calificada, pues cuentan con estudios terciarios y que incluso pueden aportar a la dinamización económica del destino formativo. De hecho, algunas de ellas tienen parejas o hijos europeos, pero no han logrado trabajar de lo suyo. También identifiqué casos de mexicanas que poseen estudios de doctorado cursados en España, o al menos un máster obtenido en ese país, pero sus credenciales no son útiles para trabajar en lo que se han formado.
En consecuencia, ellas se enfrentan a dos opciones al egresar de sus formaciones de posgrado: volver a su país de origen con credenciales obtenidas en España, o picar piedra para encontrar un sitio en un mercado de trabajo bastante cerrado con pocas opciones. Por si esto fuera poco, quienes no cuentan con un permiso que les conceda la oportunidad de laborar legalmente se topan de frente con la barrera legislativa que, como ya se dijo, no da paso a la residencia, y mucho menos a la ciudadanía.
Así pues, en el entendido de que una integración en el destino migratorio se revela cuando se trabaja en el país que acoge, también hay que decir que ésta se relaciona con la adaptación a las necesidades laborales en el destino. Por ende, a ellas no les queda más que reinventarse o no entrar al mercado de trabajo español. Sus opciones son adaptarse a las necesidades laborales en España o autoemplearse para obtener sus propios ingresos. Por citar un ejemplo, encontré situaciones de mexicanas que, aun con estudios de posgrado, trabajan “en negro” como camareras o empleadas domésticas. Y, aunque ningún trabajo es poco meritorio, experimentan un desaprovechamiento de las capacidades adquiridas tanto en México como en España.
La imaginación para buscar su sitio las ha llevado a emprender sus propios negocios y, en algunos casos, su mejor opción de crecimiento profesional fue volver a México para cerrar su ciclo de retorno a su país de origen.
En suma, considerando que España sigue siendo un destino predilecto por los mexicanos para estudiar un posgrado, las estudiantes deben tener presente todos los esfuerzos —cuando no desafíos— que supone el estudiar un posgrado allí. Desde las dificultades iniciales para obtener el visado de estudiante, el reto de matricularse desde México, hasta el someterse a exigentes procesos para obtener alguna beca o, en su defecto, contar con suficientes ahorros personales para mantenerse dignamente durante el tiempo que dure el posgrado. Y lo que es aún más importante: el estudiar un posgrado en España será valorado en México pero, infelizmente, no siempre conlleva mayores posibilidades de inserción laboral en el país de destino formativo. Conviene que las futuras estudiantes tengan estos datos en cuenta al elegir un sitio para seguir profesionalizándose, pues hay países que pueden darles también una experiencia de estudiar en el extranjero y, al mismo tiempo, abrirles la posibilidad de trabajar durante o al finalizar sus estudios.
Alma Paola Trejo Peña
Profesora de asignatura en la FCPyS de la UNAM y profesora de tiempo parcial en el Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la UDLAP.
Este texto es una colaboración entre el Observatorio de Política Migratoria de El Colegio de la Frontera Norte y nexos.
1 Álvarez, S. “La adquisición de la nacionalidad española por estudiantes extranjeros”, Diario La Ley, núm. 7979, sección Doctrina, 5, Editorial La Ley, 2012.
2 Trejo, A. P. “La cooperación académica en educación superior entre México y España 1977-2017. Una política migratoria y contexto de acogida diferenciado”, Archivos Analíticos de Políticas Educativas, 28(4), 2020.
3 Álamo, N. del . “La perspectiva de género en la movilidad por razón de estudio hacia España”. En Gorjón Barranco, Ma. Concepción (dir) Guzmán Ordaz, Raquel y Nieto Librero, Ana Belén (coords). Políticas Públicas en defensa de la inclusión, la diversidad y el género, Ediciones Universidad de Salamanca, España, 2020, pp. 575-583.