Afuera de la garita “El Chaparral” también conocida como PedWest, en la frontera entre Tijuana y San Diego, hay un campamento cercado donde viven, según notas periodísticas y algunas especulaciones, entre 300 y 500 personas. Los policías que custodian la entrada nos dijeron que ahí sólo viven mexicanos, pero cuando nos acercamos a platicar con un grupo de señores que ahí residen nos comentaron que también hay salvadoreños y hondureños. Una señora de El Salvador nos contó que lleva siete meses viviendo ahí sin saber si va a poder cruzar al otro lado, en este tiempo sus hijos han vivido a la intemperie, sin baños y sin electricidad. El cruce fronterizo PedWest estuvo casi un año cerrado por la pandemia, el campamento ha crecido conforme el cierre. En este año que transcurrió la población que vive en este lugar ha aumentado de tal manera que cuando al fin se abrió la garita no había por dónde pasar, por lo que los cruces peatonales se realizaron en el viejo cruce de San Isidro.

Ilustración: Estelí Meza
Gracias a la gestión de María Galleta y su organización Madres Deportadas en Acción, conversamos con un grupo de haitianos que estaba a una media cuadra del campamento, para invitarlos a participar en un proyecto de investigación sobre salud mental y migración. En la entrevista, nos dijeron que dentro del campamento no hay haitianos pero que en realidad su punto de encuentro es fuera de este, ahí se reúnen todos los días para ver si alguien tiene algo de comer o de ropa para los demás.
La presencia haitiana en Tijuana no es del todo nueva, en 2016 llegó un grupo de aproximadamente tres mil haitianos, con la intención de cruzar a Estados Unidos bajo el programa TPS (Temporary Protected Status) que Obama finalizó antes de terminar su administración. Algunos de ellos lograron cruzar a Estados Unidos y otros consiguieron trabajo en el sector informal en México, dado que pocos dominan el español.
Ahora, 6 años después y en medio de lo que se considera la cuarta ola de covid-19, miles de haitianos se instalaron en Tijuana y en otras partes de la frontera norte de México. Muchos de ellos decidieron salir de Chile después de casi seis años de vivir en ese país debido a la difícil situación económica y las políticas migratorias restrictivas. Una participante que vivió en la toma ( campamento improvisado) Violeta Parra en Santiago de Chile, nos dijo que ella no conocía a ninguna familia haitiana que hubiera logrado traerse a sus hijos de de su país; “aunque uno tenga la definitiva (visa de permanencia definitiva) no están dejando entrar a los niños, porque si los traemos, ya nunca nos vamos a ir”.
Según los datos recabados a través de una encuesta realizada a 210 personas de origen haitiano sobre salud mental en Santiago de Chile, se encontró que el 62 % no tenía trabajo al momento de la entrevista, el 57 % reportó percibir una situación financiera “mala” o “muy mala”, y el 31 % presentó síntomas de depresión de acuerdo a la escala del Centro de Epidemiología y Síntomas de Depresión (CESD-R-20). También, al momento de realizar las encuestas en Chile, el 61 % tenía intenciones de irse, y algunos estaban por emprender su viaje hacia el norte.
Un dato relevante de la encuesta fue que las personas con planes de dejar Chile presentaron menos síntomas de depresión en comparación con las personas que reportaron que querían quedarse a vivir. Algunos estudios sobre salud mental realizados con otros colectivos de migrantes han encontrado que la expectativa y la ilusión del futuro pueden actuar como elementos de protección a estados depresivos.
Para la segunda etapa del proyecto, hemos realizado las mismas preguntas a haitianos recién llegados a Tijuana bajo circunstancias sumamente complejas, en su mayoría consecuencias de la nueva ola de contagios de covid-19, sin olvidar el contexto de racismo y xenofobia en contra de este grupo de migrantes. La primera semana de enero fue asesinado un hombre de origen haitiano que iba caminando por el puente de El Chaparral presuntamente porque le querían robar el celular. Hasta ahora, hemos realizado una encuesta a 151 haitianos en Tijuana, que en promedio llevan tres meses en México. Obtuvimos algunos resultados interesantes: solamente dos personas reportaron tener trabajo, 63 % cree estar en una situación financiera “mala” o “muy mala”, y el 66 % se sintió con miedo, angustia, o triste cuando llegó a México.
Algo preocupante ha sido que hasta este momento seis personas han reportado tener pensamientos suicidas por lo que se les ha ofrecido atención psicológica y un traductor. Sin embargo, nos hemos dado cuenta que la precariedad en la que se encuentran es un factor importante, ya que muchos de ellos emprenden el viaje con hijos, por lo que hay familias completas que se encuentran en situación de calle. No olvidemos que el contexto de violencia que se vive en Tijuana puede ser una posible causa que aumente este los niveles de depresión en esta población. Es importante resaltar que Tijuana es una de las ciudades más violentas del país, en 2020 Baja California fue el segundo estado con más homicidios registrados en México. A pesar de lo anterior, 58 % de las personas respondieron que quieren quedarse en México y encontrar un empleo, las demás, quieren intentar cruzar a Estados Unidos y algunos pocos tienen como destino final a Canadá o Bélgica.
Aunque México no parece ser el país de destino original para muchas de las personas que han llegado en esta ola migratoria, una vez asimilada la realidad sobre las restricciones migratorias impuestas por EE.UU. y la precariedad que representa vivir en albergues temporales o asentamientos en las calles a la espera de una cita para solicitar asilo, sin olvidar el riesgo de ser deportados a Haití; algunos buscan medios para regularizar su estatus migratorio y establecerse formalmente.
Mientras tanto, las organizaciones de la sociedad civil han sido piezas claves tanto para la realización de estas encuestas como para ofrecer atención humanitaria, en concreto, los albergues para migrantes, servicios de atención psicológica, recepción de ropa y alimentos. Queremos agradecer a María Galleta y a los voluntarios de Madres Deportadas en Acción por facilitar el espacio para realizar las encuestas en un lugar seguro y donde todas las personas son bienvenidas.
Teresita Rocha Jiménez
Profesora Asistente, Centro de Investigación y Sociedad y Salud, Facultad de Ciencias Sociales y Artes, Universidad Mayor en Santiago de Chile e Investigadora del Núcleo Milenio SocioMed.
Kenya Lazos
Universidad Autónoma de Baja California, Facultad de Ciencias y Humanidades
Las cifras reportadas en este artículo corresponden al Proyecto en curso Fondecyt de Iniciación de la Agencia Nacional de Investigación, Chile. “Cuando la Realidad Supera la Migración” (#11200486; IP: Rocha Jiménez).
Este texto es una colaboración entre el Observatorio de Política Migratoria de El Colegio de la Frontera Norte y nexos.
Referencias
Chou, K. L. “Pre-migration planning and depression among new migrants to Hong Kong: The moderating role of social support”, Journal of Affective Disorders, 114(1–3), 85–93, 2009.
Herrera, A. “Asesinan a migrante haitiano en Tijuana”, La Jornada, 2 de enero de 2022.
Mercado, M., y Rocha Jiménez, T. “Dejarlo todo atrás otra vez. Por qué los haitianos en Chile han migrado a la frontera entre México y Estados Unidos” [Leave everything behind. Why Haitians living in Chile are migrating to the United States-Mexico border], El Mostrador, Chile, 2021.
París Pambo, D., coord. “Migrantes Haitianos y Centroamericanos en Tijuana, Baja California, 2016-2017”, Políticas Gubernamentales y Acciones de la Sociedad Civil. El Colegio de la Frontera Norte, Comisión Nacional de Derechos Humanos, 2018.
Rocha-Jiménez, T., y otros. “Intercepted journeys: Associations between migration and mobility experiences and depressive symptoms among substance using migrants at the Mexico-Guatemala border”, Global Public Health, 1–16, 2021.
Semple, K., “Haitians, After Perilous Journey, Find Door to U.S. Abruptly Shut”, The New York Times, 2016.