De acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el conflicto sirio iniciado en 2011 ha causado una de las mayores crisis de desplazamiento en el mundo con más de 5.5 millones de refugiados sirios alrededor del mundo. En este contexto, en noviembre de 2015 el gobierno de Canadá acordó reasentar a 25 000 refugiados sirios en un periodo de tres meses bajo el programa Operation Syrian Refugees. A poco más de seis años de la implementación de este programa, la dificultad en la integración de los refugiados sirios se ha vuelto latente en comparación con otros grupos de refugiados. Así, en los próximos párrafos se explica cómo la celeridad y premura en que ocurrió el reasentamiento de los refugiados determinó en gran medida las dificultades y obstáculos que hasta el día de hoy enfrentan los sirios respecto a su integración y adaptación en Canadá.

Ilustración: Víctor Solís
El Programa de refugiados sirios surgió no solamente como un esfuerzo humanitario, sino que fue gestado también como resultado de intereses políticos que emergían en el contexto de las elecciones federales canadienses de 2015. Así, el gobierno canadiense —bajo el mandato del recién electo primer ministro, Justin Trudeau— se comprometió a recibir 25 000 refugiados sirios entre noviembre 2015 y febrero 2016, momento en que países europeos imponían medidas restrictivas para la recepción de refugiados como el cierre total de fronteras. Antes de la decisión de Trudeau, Canadá recibía aproximadamente 13 000 refugiados de manera anual, por lo que el despliegue de recursos para la recepción de 25 000 refugiados en tan sólo tres meses significó una enorme tensión en el sistema migratorio canadiense, en las comunidades receptoras, y en las organizaciones dedicadas a brindar ayuda y soporte a los refugiados en su reasentamiento.
De acuerdo a la información del Ministerio de Migración Canadiense (IRCC, por sus siglas en inglés), el procesamiento de una solicitud de refugiado puede tomar desde cuatro meses hasta tres años, dependiendo del programa por el que se solicita el refugio. Durante este periodo, los refugiados cuentan con tiempo para finiquitar asuntos personales e ir preparándose para la transición a su nuevo lugar de residencia, así como a insertarse en una nueva cultura. Es importante mencionar que Canadá cuenta con una amplia red de organizaciones que proveen servicios a los migrantes antes, durante y después de su llegada a territorio canadiense. Así, la mayoría de los refugiados destinados a Canadá reciben apoyo y servicios durante la espera de su trámite. Y, una vez llegado el momento de su traslado, el migrante puede tener un buen conocimiento de lo que vendrá y qué es lo que puede esperar a su llegada a territorio canadiense. En el caso del programa de refugiados sirios no se recibió ninguno de estos servicios. Mientras que la mayoría de los refugiados tienen meses de preparación, muchas familias sirias tuvieron sólo unos días entre que se les ofreció protección, se tomó una decisión de su caso y fueron trasladados a Canadá.
La celeridad con que se realizó el reasentamiento tuvo consecuencias inmediatas una vez que los refugiados sirios llegaron a Canadá. De acuerdo al Reporte inicialproducido por el propio gobierno canadiense sobre el programa, dada la premura en que ocurrió el proceso, los sirios no recibieron suficiente información respecto a la cultura, los servicios, el alojamiento, y en general qué esperar después de su llegada a Canadá. Así, la falta de información e incertidumbre en el proceso de reasentamiento constituyó el primer obstáculo al que se enfrentaron los refugiados sirios, generando expectativas falsas y poco realistas de lo que habría de venir.
Una vez en Canadá, un segundo obstáculo se hizo presente: la falta de espacios habitables para recibir a las familias sirias. Las comunidades receptoras no tenían la capacidad para dar cabida a los refugiados en tan poco tiempo, por lo que algunas familias tuvieron que esperar hasta un año para que se les otorgara un lugar de residencia permanente. La falta de un lugar de residencia estable obstaculizó y ralentizó el proceso de integración de los refugiados, haciendo que varios tuvieran un sentimiento de no pertenencia.
Un tercer gran obstáculo se presentó con la barrera del idioma. De acuerdo con los datos proporcionados por IRCC en el mismo Reporte inicial, poco más del 50 % del total de los reasentados declaró no tener ningún conocimiento de alguno de los idiomas oficiales. Dado que el dominio del idioma local es una de las herramientas más importantes que contribuyen a la integración de un refugiado, este aspecto cobró gran relevancia en el proceso de reasentamiento sirio. El gobierno canadiense, a través de la red de organizaciones que brindan servicios a los migrantes, ofrece clases de idioma gratuitas a cualquier migrante recién llegado. En este sentido, ante el reasentamiento repentino de 25 000 personas a lo largo del país, las entidades educativas se vieron saturadas ante la enorme demanda de clases de idiomas, haciendo que varios refugiados experimentaran largos tiempos de espera para poder acceder a alguna clase.
Lo anterior influyó en que, de acuerdo al Reporte de Resultadosdel Programa de refugiados sirios publicado por IRCC, la inserción laboral siria se realizó de manera más pausada que la observada con la población de refugiados no sirios, lo que representó el cuarto obstáculo. Durante el primer año de reasentamiento se reportó que la tasa de empleo entre los adultos siros fue del 20 %, contra el 36 % que reportó la población no siria de refugiados durante su primer año de reasentamiento. En el mismo documento, es interesante observar que para 2018, dos o tres años después del reasentamiento inicial, se registró que el porcentaje de adultos empleados era del 57 %, mientras que el porcentaje promedio histórico de refugiados empleados tras el mismo periodo se reportaba cerca del 75 %. En este sentido, se puede establecer que la demora en la adquisición del lenguaje creó un cuello de botella en el proceso de adaptación e integración de los refugiados sirios, y repercutió específicamente en la inserción al mercado laboral canadiense.1
Finalmente, otro aspecto analizado en el reporte de resultados fue la matriculación de los niños y jóvenes en edad escolar en instituciones educativas. Específicamente, durante las primeras encuestas obtenidas entre los sirios llegados se reportó que, de los responsables de familia, en promedio el 64 % declaraba tener conocimiento sobre el sistema educativo canadiense y sabían cómo inscribir a los menores en alguna institución; en comparación, los refugiados no sirios declaraban tener conocimiento de estos temas en una proporción del 85 %. El principal obstáculo reportado por parte de los responsables de familia para realizar estas gestiones fue el idioma. Así, tras los primeros dos o tres años de establecimiento, el 86 % de los padres de familia sirios declararon que sus hijos se encontraban asistiendo a la escuela contra el 91 % de jóvenes inscritos entre otras poblaciones de refugiados.
Al ponderar todos estos datos en la balanza, podemos ver que la información disponible hasta el día de hoy muestra las consecuencias provocadas por la celeridad del proceso de reasentamiento y la manera en que ésta perjudicó el proceso de adaptación de los refugiados sirios en comparación con otros grupos de refugiados. El poco tiempo de preparación, las dificultades para encontrar un lugar de residencia fija, las barreras del idioma, así como la baja tasa de integración al mercado laboral y al sistema educativo, son el reflejo de una preparación de reasentamiento accidentada.
¿Qué se puede aprender de esta experiencia? Si bien el Programa de refugiados sirios en Canadá fue un programa único con características y contextos emergentes muy específicos, las lecciones aprendidas en este episodio pueden servir de base para realizar ajustes al sistema de reasentamiento en Canadá, con miras a futuros programas de reasentamiento masivo. Y más importante aún, en un mundo con 26 millones de refugiados, estas experiencias no sólo deben repercutir en el contexto canadiense, sino que deben considerarse para cualquier país con planes y compromisos de reasentamiento. La inversión de recursos en áreas estratégicas de integración, la planeación y programación oportuna, así como el fortalecimiento y alcance que puedan tener las instituciones y entidades involucradas en los programas de reasentamiento, deben de ser el punto focal de cualquier programa migratorio orientado a los refugiados. Sólo de esta manera se podrán ver resultados exitosos para una integración lo menos disruptiva posible tanto para los migrantes como para las sociedades a las que se integran.
Aída Jimena Castillo Salinas
Estudiante de la Maestría en Migración Internacional de El Colegio de la Frontera Norte
Este texto es una colaboración entre el Observatorio de Política Migratoria de El Colegio de la Frontera Norte y nexos.
1 Hamilton, L. K., Veronis, L., y Walton-Roberts, M. (Eds.), A National Project: Syrian Refugee Resettlement in Canada (Vol. 2). McGill-Queen’s University Press, 2020.