El reto de la atención a migrantes haitianos en Mexicali

El primer flujo masivo de haitianos a Baja California comenzó a mediados de 2016 y tuvo su punto álgido a principios de 2017. Mexicali fue elegida secundariamente, después de Tijuana, por las personas de origen haitiano para esperar una oportunidad y solicitar un estatus de protección internacional ante el gobierno de Estados Unidos. Dicha espera se prolongó durante casi cuatro años, tiempo en el cual una cantidad importante de haitianos, específicamente hombres lograron consolidarse en diversas áreas del sector laboral; emprendieron, continuaron su formación técnica o superior y, en general, buscaron integrarse al menos de manera temporal a esta ciudad. Luego de este prolongado periodo de espera, la cifra de migrantes de esta nacionalidad descendió considerablemente hasta 2020, cuando llegó a 771, según datos de Segob -Inami.1

Ilustración: Víctor Solís
Ilustración: Víctor Solís

Con este primer flujo de haitianos en Mexicali, la atención por parte de las instituciones de gobierno se puso en entredicho ya que, al presentarse de manera inesperada una gran cantidad de personas, no se implementaron estrategias formales ni expeditas para otorgar servicios de atención primaria en espacios gestionados por el gobierno para este fin. Dicha atención se derivó a los albergues operados por los organismos de la sociedad civil, mismos que se saturaron rápidamente. Los servicios se orientaron a la atención de las necesidades primarias, entre las que se documentaron: alimentación, vestido y hospedaje, atención médica, clases de español, inserción al mercado laboral y asesoría en trámites de regularización migratoria.2

Para inicios de 2021 se veían ya pocas personas de esta nacionalidad en Mexicali, sólo unos cuantos cientos de ellos permanecían, ya integrados en distintos ámbitos de la vida productiva, social, cultural y educativa de la ciudad. Mientras tanto, en la frontera sur, una cantidad importante de haitianos esperaba poder transitar a la frontera norte del país. En Tapachula, Chiapas, continúan concentrados a la espera de un documento de regularización que les permitiera avanzar hacia las ciudades fronterizas, ya sea para permanecer ahí de forma indefinida, o bien, buscar la oportunidad de cruzar a Estados Unidos. En gran parte, vienen motivados y apoyados por familiares, amigos y conocidos que ya han realizado este trayecto y les brindan información, redes y recursos. A pesar de ello, tienen que pasar periodos de espera prolongados en la frontera sur de México debido a la saturación de las instituciones y la incapacidad de las mismas para procesar sus solicitudes de asilo y refugio, o bien, obtener una tarjeta de visitante por razones humanitarias.

En este sentido, durante octubre de año 2021 se emprendió la “Caravana por la Libertad, la Dignidad y la Paz” misma que se conformó por poco más de 4000 personas que buscaban abandonar la frontera sur, y avanzar hacia los puntos fronterizos del norte del país, esto conjuntado con la expedición de alrededor de 800 oficios de salida por parte de Inami para que migrantes haitianos se trasladaran de Chiapas hacia otros estados. A finales de noviembre y principios de diciembre de ese año, cerca de 2800 haitianos arribaron a la capital de Baja California en busca de una estancia permanente; de estos, 1750 se hospedaron en los once albergues temporales habilitados por dicha dependencia. El resto buscó hospedajes alternativos en hoteles de la zona centro, albergues de la sociedad civil (donde se hospedaron alrededor de 300 personas), o con familiares y amigos.

En esta ocasión la atención de los migrantes haitianos se refirió concretamente al gobierno municipal y, a diferencia del flujo migratorio de 2016-17, sí se brindó una atención integral por parte de las instancias gubernamentales en materia de alojamiento, alimentación, salud (atención primaria y vacunación), inserción al mercado laboral, documentación, y detección de necesidades de certificación y capacitación. Para ello, se habilitaron temporalmente once centros de desarrollo humano integral con instalaciones improvisadas con camas y cobijas distribuidas en espacios comunes. Se documentaron las siguientes acciones:

a) Primera fase de la atención: acciones de “atención primaria” orientadas a la solución de necesidades inmediatas como alimentación tres veces al día, vestido, hospedaje, detección de enfermedades con énfasis en covid. En esta fase se incluyó vacunación contra covid-19 concentrada en el albergue más grande.

b) Segunda fase: contacto con empresas locales que puedan contratar migrantes haitianos en diversos sectores, fundamentalmente en el manufacturero y la organización de ferias de empleo, estableciendo módulos de contratación. Uno de los impedimentos principales para la contratación fue que los haitianos no cuentan con RFC, aunque cerca del 80 % sí posee una tarjeta de visitante por razones humanitarias. Se iniciaron acercamientos con el Servicio de Administración Tributaria para agilizar la expedición de este documento, que obtuvo limitados resultados. Otro impedimento fue el manejo del idioma español; a pesar de detectar esta problemática no se tomaron acciones concretas para resolverlo. Una vez canalizados al empleo, se instó a las personas a buscar una vivienda fija.

c) Tercera fase: se refiere al seguimiento de las actividades antes enunciadas y la evaluación de resultados, que se está llevando a cabo en este momento.

No obstante las acciones para hacer frente a la emergencia migratoria, al momento de redactar esta nota prácticamente la totalidad de los albergues temporales implementados por el DIF municipal han sido cerrados, y las personas desalojadas. Durante el trabajo de campo realizado, se visitaron cuatro albergues temporales que ya estaban siendo clausurados; las personas manifestaron inconformidad e incertidumbre porque aún no habían encontrado sitios donde quedarse y algunos seguían a la espera de poder concretar sus trámites de RFC, entre otras problemáticas como poco o nulo dominio del idioma español, desconocimiento de la ciudad, falta de redes, carencia de apoyos institucionales, limitadas ofertas laborales para mujeres, y desconocimiento sobre cómo inscribir a sus hijos a las escuelas y guarderías.

Como observamos, a pesar de la respuesta gubernamental, empresarial, de la sociedad civil y la academia, aún queda una agenda pendiente en materia de atención migrante. En concreto de un colectivo como el de los haitianos, que poseen particularidades y características sociodemográficas muy definidas que requieren de estrategias de atención personalizadas y focalizadas, y una correcta coordinación de los actores antes mencionados, así como espacios fijos gestionados con protocolos adecuados.

 

Kenia María Ramírez Meda
Facultad de Ciencias Sociales y Políticas, Universidad Autónoma de Baja California.

Este texto es una colaboración entre el Observatorio de Política Migratoria de El Colegio de la Frontera Norte y nexos.


1 Secretaría de Gobernación e Instituto Nacional de Migración, “Respuesta a solicitud por la plataforma de transparencia mediante oficio INM/DGRAM/DIRNEAM/2020”.

2 Ramírez, K., “El camino hacia la integración de los migrantes haitianos en Mexicali”, en Multiculturalismo e integración: La migración haitiana en Baja California, Universidad Autónoma de Baja California, Baja California, 2020.