La migración en el trabajo jornalero agrícola de México: una aproximación con el Censo 2020

La agricultura comercial y de exportación es la actividad más importante del Producto Interno Bruto (PIB) del sector primario mexicano. Una de las regiones agrícolas más importantes es la Noroeste, comprendida por Baja California, Baja California Sur, Sinaloa y Sonora, que juntas concentran el 19.7 % del valor de producción agrícola1 y exportadora principal en cultivos como el tomate, la fresa, la uva y el pimiento. Es, por tanto, una de las principales regiones demandantes de trabajo jornalero agrícola.

Existe una extensa bibliografía2 de la cual se desprende que el trabajo jornalero agrícola se caracteriza por ser temporal (generalmente, sin un contrato de trabajo), precario (muy limitado o nulo acceso a prestaciones), con los salarios más bajos de las ocupaciones asalariadas, y por un alto componente de trabajadores indígenas, los cuales siguen una ruta migratoria laboral que va desde el occidente hasta la región Noroeste. Para el caso de la región Noroeste, varios autores3 han documentado que además se observa una segmentación étnica y de género y un componente importante de los jornaleros son migrantes temporales y asentados. Derivado de esto, es importante conocer a detalle cuantificar y caracterizar el trabajo jornalero agrícola y qué tan importante es el fenómeno migratorio en esta ocupación. Esto implica que no sólo el uso de los conceptos adecuados es importante, sino también de información adecuada que nos permita describir este fenómeno. Justamente, el problema principal cuando se estudia el trabajo jornalero agrícola es la falta de información que permita conocer el total de trabajadores por entidad y región, y con mayor dificultad, conocer su condición de migración. Encuestas como la ENIGH o la ENOE4 no cuentan con el diseño adecuado para recoger esta información a nivel estatal o regional. Aunque los trabajos mencionados cuentan con encuestas levantadas con rigor estadístico, su cobertura es muy específica a ciertas localidades, por lo que no se cuenta con una encuesta que pueda ofrecer información representativa de las entidades5 ni de la región Noroeste. La única fuente de datos con la fiabilidad suficiente para caracterizar el trabajo jornalero agrícola y la migración es el Censo de Población y Vivienda, el cual se levanta cada diez años y recoge información sociodemográfica, laboral y de migración. El censo se compone de dos instrumentos: el cuestionario básico, el cual recoge la información de todos los hogares, viviendas colectivas y representaciones consulares. El otro es el cuestionario ampliado, que recoge información de aproximadamente cuatro millones de viviendas de manera detallada, así como la información de sus miembros, incluyendo la información laboral e información de migración.

Ilustración: Patricio Betteo
Ilustración: Patricio Betteo

Para la presentación de la información es importante definir cómo se conceptualiza el término jornalero agrícola. En este caso, lo defino como aquellos trabajadores que declaran dicha ocupación, que trabajan en el sector agrícola y que perciben un salario. Para el caso de la migración, consideraré el acervo de migración, es decir, son migrantes las personas que nacieron en otra entidad federativa de la de residencia o en otro país.

Sobre los jornaleros agrícolas se observa un total de 2 192 419 personas, de las cuales el 9.9 % (217 402 personas) son migrantes, siendo nacionales el 96.7 %. La región Noroeste es la de mayor porcentaje de migrantes, presentando un 32.55 % de jornaleros migrantes (75 187 trabajadores) de un total de 230 975; la región Centro (donde se incluyen al Estado de México, Tlaxcala y Morelos) presenta sólo un 5.8 % de jornaleros migrantes. Con el fin de clasificar a los jornaleros por su condición de migración y etnicidad, consideramos migrantes como aquellos que nacieron en otra entidad o país distinto al de residencia. Asimismo, definimos indígena como aquellos trabajadores que se auto adscriben como indígenas, hablen o no una lengua indígena. También se consideraron a los extranjeros. La tabla 1 describe las categorías a nivel nacional y para la región Noroeste. Se puede observar que a nivel nacional y para la región Noroeste el grupo más numeroso es el de los jornaleros locales no indígenas con un total de 1 304 396, mientras que los jornaleros indígenas locales son un 30.6 % (670 355 jornaleros). Los migrantes sólo representan el 9.6 %, siendo ligeramente más grande el grupo de migrantes no indígenas (5.8 %) que los indígenas (3.8 %). Los migrantes extranjeros que son jornaleros son muy pocos (7141 personas), o 0.3 %, por lo que no existe la fiabilidad para desglosar este dato por regiones. En cuanto a la Noroeste, se observa que los indígenas migrantes y los indígenas locales tienen casi el mismo peso (17.0 % y 16.6 %, respectivamente), lo que confirma los hallazgos mostrados en la literatura de un porcentaje importante de los jornaleros en el Noroeste son migrantes indígenas.

Tabla 1. Jornaleros Agrícolas por Categoría de Migración y Etnicidad

Categoría de migración y etnicidad

Total

Porcentaje

Noroeste

Porcentaje

Indígena y no migrante mexicano

670 355

30.6 %

39 123

17.0 %

No indígena y no migrante mexicano

1 304 396

59.5 %

116 658

50.7 %

No indígena y migrante mexicano

126 192

5.8 %

36 156

15.7 %

Indígena y migrante mexicano

83 984

3.8 %

38 134

16.6 %

Migrante extranjero

7141

0.3 %

*

*

Total

2 192 068

 

230 071

 

Elaboración propia con la Muestra Censal 2020.
* La información no es lo suficientemente fiable para tener una cifra.

Para la caracterización de la muestra del Noroeste, la edad promedio de los jornaleros es de 37.5 años, 23.5 % son mujeres, la escolaridad promedio es de 7.1 años, 13.7 % habla una lengua indígena y un tamaño promedio de hogar de 4.5 miembros. Cuando considero diferencias por categorías, la escolaridad es más alta en los jornaleros locales (más de 7.6 años para los indígenas y 7.8 para los no indígenas) que en los migrantes (6.2 años para los no indígenas y 5.2 para los indígenas), algo que es similar a lo que se presenta a nivel nacional. En cuanto al porcentaje de personas que hablan una lengua indígena, se observa que los indígenas locales sólo un 18.6 % reportó hablar la lengua, algo que contrasta con el 61.3 % de los indígenas migrantes, diferencia menos evidente es la que se observa a nivel nacional (45.8 % para los indígenas locales y 51.0 % para los migrantes).

Tabla 2. Salario, horas trabajadas y prestación de salud, región Noroeste

Categoría

Estadístico

Salario mensual

H. trab x semana

Sal. por hora

Presta. de salud=1

Pobreza laboral=1

Pobreza laboral extrema=1

Indígena y no migrante mexicano

Promedio

4573.65

43.8495

27.2714

0.1504

0.6625

0.2182

No indígena y no migrante mexicano

Promedio

6417.52

43.7173

38.3868

0.1919

0.5043

0.1389

No indígena y migrante mexicano

Promedio

7577.03

43.8130

54.0457

0.2531

0.4082

0.0875

Indígena y migrante mexicano

Promedio

5880.39

40.0203

58.8128

0.3161

0.4066

0.0991

Total

Promedio

6197.16

43.1420

42.3431

0.2149

0.4999

0.1377

Elaboración propia con la Muestra Censal 2020

Podemos observar la información sobre salarios, condiciones laborales y prevalencia de pobreza en la tabla 2. El salario promedio es de 6197.2 pesos al mes —el más alto de todas las regiones—; es importante destacar que en 2019 el gobierno federal aumentó el salario mínimo en 100 % en la Zona Libre de la Frontera Norte, de ahí que los aumentos sean más altos en esta zona. El salario promedio nacional es de 4244.5 pesos al mes. El salario mensual más alto lo presentan los migrantes no indígenas es de 7577 pesos y les siguen los trabajadores locales no indígenas, con 6417 pesos; el más bajo es el de los trabajadores locales indígenas, con sólo 4574 pesos. Este patrón es muy similar al que se presenta a nivel nacional con la excepción de que a nivel nacional el segundo salario más alto es el de los jornaleros indígenas migrantes. Se observa que los indígenas locales son los que trabajan más horas por semana (43.8 horas semanales), mientras los que menos trabajan son los indígenas migrantes (40.0 horas), por lo que los salarios por hora más altos son los de estos últimos: 58.8 pesos por hora, lo que contrasta con el de los jornaleros indígenas locales (27.3 pesos). La prestación de salud en la región Noroeste es de 21.5 %, siendo más alta en los migrantes (31.6 % para los indígenas y 25.3 % para los no indígenas) que en los trabajadores locales (15.0 % para los indígenas y 19.2 % para los no indígenas), por lo que los trabajadores migrantes presentan condiciones laborales precarias menores a los trabajadores locales en la región Noroeste; el patrón es análogo a nivel nacional aunque los porcentajes de la prestación son mucho menores que en la región Noroeste: desde 20 % para los indígenas migrantes, a sólo 4.5 % para los indígenas no migrantes. Por último, en cuanto a la pobreza laboral, se observa un 50 % de pobreza laboral (definida como aquellos trabajadores cuyo ingreso per cápita es igual o menor a la línea de bienestar económico) y 13.8 % de pobreza laboral extrema (definida como aquellos trabajadores cuyo ingreso per cápita es igual o menor al valor de la canasta alimentaria). Ambos estados tienen tasas más altas en los indígenas locales (66.2 % en pobreza y 22.8 % en pobreza extrema) y las más bajas en los indígenas migrantes (40.7 % en pobreza y 9.9 % en pobreza extrema). El patrón a nivel nacional es análogo, pero con mayores tasas de pobreza y pobreza extrema.

Al revisar la información en la región Noroeste, y también a nivel nacional, las condiciones laborales son precarias para los jornaleros agrícolas, ya que presentan salarios casi de 6200 pesos y un 21.5 % de prestación en salud, lo cual contrasta con los más de 10 500 pesos que ganan en promedio el resto de trabajadores asalariados de la región Noroeste; además, el acceso a prestación de salud para este mismo grupo es poco más del 60 %, lo que hace notar la brecha que aún mantiene el trabajo jornalero agrícola con el resto de ocupaciones asalariadas, no sólo en la región sino en todo el país.

A pesar de ello, se puede observar que en el trabajo jornalero agrícola los migrantes presentan condiciones laborales menos precarias que los trabajadores locales, siendo los migrantes indígenas los mejor posicionados, algo que puede deberse a su mayor experiencia en el trabajo agrícola que los trabajadores locales, los cuales regularmente tienen menos experiencia en esta labor. La posición de los jornaleros indígenas locales, que en realidad son la segunda o tercera generación de migrantes del sureste del país, es la más vulnerable, por lo que debería hacerse un diagnóstico para entender por qué se encuentran en dicha situación.

 

Omar Stabridis Arana
Profesor-investigador, Departamento de Estudios de Administración Pública, El Colegio de la Frontera Norte


1 Según cifras del valor de producción agrícola para 2021, reportado en el Servicio de Información Agropecuaria y Pesquera (SIAP).

2 Para un mayor detalle, revisar Lara, Sara, “Precariedad del trabajo asalariado en la agricultura”, en Trabajos atípicos y precarización del empleo, García, B., Pacheco, E., Garza, E. D. L., y Reygadas, L. (eds.), pp. 367-399.

3 Entre los trabajos más importantes: Velasco, L., Zloninski, C. y Coubès, M. De Jornaleros a Colonos: Residencia, Trabajo e Identidad en el Valle de San Quintín. El Colegio de la Frontera Norte, 2014; Velasco, L., y Hernández, C. Migración, trabajo y asentamiento en enclaves rurales: indígenas en Baja California Sur, El Colegio de la Frontera Norte, 2018;  Ortega, I., Castañeda y otros (Coord.), Los jornaleros agrícolas, invisibles productores de riqueza, Plaza y Valdés Editores, 2007.

4 La ENIGH es la Encuesta Nacional de Ingreso y Gastos de los Hogares y la ENOE, es la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, ambas a cargo del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi).

5 La Encuesta de Jornaleros en Cultivos de Exportación (Enjorex), levantada en 2019 y 2021 en el Valle de San Quintín tiene representatividad sólo en la industria agroexportadora, aunque cuenta con un diseño estadístico. Puede verse en Escobar, A., Martin, P., y Stabridis, O., Farm Labor and Mexico’s Export Produce Industry, Washington, DC, Wilson Center.