Yo quiero cuando me muera,
Sin Patria pero sin amo,
Tener en mi losa un ramo
De flores y una bandera
—José Martí
Cerca de 300 000 cubanos se entregaron a las autoridades migratorias de Estados Unidos entre octubre de 2021 y noviembre de 2022. El valor representa el 8.7 % del total de entradas registradas por el Custom Border Patrol en dicho periodo, sólo antecedidos por los migrantes de nacionalidad mexicana (28.6 %).

Al tomar como referencia el año fiscal 2022, se puede observar que la nacionalidad cubana fue la tercera en importancia dentro de los flujos internacionales tomando en cuenta los valores netos, tal y como muestra la Figura 1. La nación caribeña sólo estuvo antecedida en dicho año por México y Guatemala. Para los primeros meses del año fiscal 2023 (octubre y noviembre de 2022), los cubanos rebasaron a los centroamericanos para posicionarse como la segunda nacionalidad de importancia dentro del flujo.
Figura 1. Total de encuentros registrados por el CBP según año fiscal y nacionalidad de los migrantes en el periodo 2020-2023

Sin embargo, tomar en cuenta el análisis del total de llegadas registradas a los Estados Unidos, principal destino para los migrantes cubanos, proporciona una perspectiva sesgada del fenómeno si no se incluyen otros indicadores en el debate como la población residente en el origen. Si se analiza la cantidad de encuentros registrados en la frontera por cada mil habitantes en el origen, se puede observar que la nacionalidad hondureña sustituye a la mexicana en importancia en el año 2022. Esto quiere decir que los eventos son más significativos para Honduras que para México tomando en cuenta la cantidad de habitantes de cada país. En este sentido, los cubanos secundan a los hondureños en importancia pues se registraron un total de 19.8 encuentros por cada mil habitantes en Cuba.
Figura 2. Proporción de encuentros registrados por el CBP por cada mil habitantes en el lugar de origen, según año fiscal y nacionalidad de los migrantes, en el periodo 2020-2023

Pese a que los flujos migratorios provenientes de Cuba se asemejan en montos a otros de la región, hay una cualidad que los distingue: hay una selectividad migratoria más estricta. Es decir, para poder migrar vía terrestre, los cubanos deben sortear un mayor número de filtros migratorios. Pero, para poder visualizarlo, es necesario volver sobre hitos de la historia de la migración cubana.
Cuba: un pueblo de tradición migratoria irregular
Tras la llegada al poder de Fidel Castro y los guerrilleros en 1959, se vivió el primer evento migratorio masivo denominado Golden exile el cual se extendió hasta el año 1962. Durante esta primera oleada durante el periodo histórico conocido como “Revolución en el poder”, salieron de Cuba los empresarios cubanos, americanos y personas que pertenecían a la clase económica más alta de la sociedad republicana que temían la llegada del comunismo al país. Dicha casta económica y política se asentó principalmente en el estado de Florida a unas escasas 90 millas a la espera de que se reinstaurara la República para poder regresar al país. No obstante, no hubo un retroceso político; en cambio, el 16 de abril de 1961 Fidel Castro proclamó el carácter socialista de la Revolución con la promesa de dignidad a los desposeídos.
El 5 de diciembre de 1961 entró en vigor la Ley 989 la cual penalizaba la emigración de los ciudadanos mediante la confiscación de sus bienes a favor del Estado.1 El 20 de septiembre de 1976 entró en vigor en Cuba la Ley 1312, Ley de Migración, que establecía la pérdida de la condición de residente de aquellas personas que decidían abandonar el país para residir en otro destino de forma permanente sin la autorización del gobierno, a la vez que permitía la regulación de la salida y regreso al territorio nacional. Dichas disposiciones constituyen una violación a los derechos humanos de libre movilidad otorgándole al Estado la capacidad de decidir el derecho de un individuo a moverse de forma regular a un destino. Además establece una doble barrera al imponer la aprobación de una solicitud de salida ante el Estado de origen y la de entrada (visado) en el destino.
En cuanto a la política de Estados Unidos a Cuba, en el año 1966 entra en vigor la Ley de Ajuste Cubano, una política de refugio en virtud de la cual los ciudadanos cubanos pueden solicitar su residencia permanente en los Estados Unidos al año y un día de su entrada legal al país. Dicha ley permanece vigente en la actualidad. Con la entrada en vigor de la ley “Pies secos, Pies mojados” (Wet foot, Dry foot) en el año 1995 se normalizó e instauró en el imaginario popular que los cubanos son bienvenidos con todas las garantías en Estados Unidos, pues ambas políticas permitían el acceso a un estatus legal a todos los migrantes cubanos que llegaban al territorio estadunidense por mar o tierra.2 Ante las limitaciones de movilidad que enfrentaban los migrantes cubanos impuestas por un Estado declarado en el marco de la ideología comunista opuesta al paradigma democrático y capitalista imperante en Estados Unidos, los cubanos recibían refugio de manera automática al entrar al territorio estadunidense a pesar de no contar con un permiso de entrada.
Además, el gobierno de Estados Unidos se comprometió a implementar vías o alternativas de tránsito seguras mediante la cual los cubanos pudieran llegar al destino sin arriesgar sus vidas. Muestra de ello fueron las visas Waivers otorgadas entre 1960 y 1965, los acuerdos migratorios de otorgar 20 000 visas anuales firmado por vez primera en 1980 y que ha tenido intermitencias e incumplimiento desde entonces, la “Lotería cubana” entre 1994 y 1998, por mencionar algunas.
No fue hasta enero de 2013 que cambiaron las políticas migratorias cubanas. Con la entrada en vigor del Decreto Ley 302, el cual aparece publicado en la Gaceta Oficial Ordinaria no. 44 de la República de Cuba. El mismo flexibiliza la política migratoria con el objetivo de perfeccionar las regulaciones y garantizar la seguridad y el carácter legal de los movimientos migratorios.3 Uno de los cambios fue la derogación de la Ley 989 permitiendo así la transmisión o ventas de los bienes e inmuebles o su conservación por el periodo de dos años, debido a que esta nueva disposición establecía que “un ciudadano cubano era considerado emigrante cuando permanecía en el exterior de forma ininterrumpida por un término superior a los dos años sin la debida autorización. Aun así, permitía tramitar la prórroga por razones impostergables en la oficina consular cubana del país en el cual permanecía”.4
Sin embargo, desde el año 2004 hubo un descenso significativo en los montos de migrantes que llegaban a suelo norteamericano de forma irregular. Con la derogación en el año 2017 de la ley “Pies secos, Pies mojados” se pretendió frenar la migración irregular desde Cuba hacia Estados Unidos alegando razones humanitarias y el interés por preservar la vida de los migrantes. No obstante, las personas de nacionalidad cubana que llegaban a tierra estadunidense continuaron accediendo a la protección internacional sin sumar otros obstáculos legales.
De estresores y detonantes
Según el Índice de Pasaportes Henley, en el año 2022 Cuba ocupaba el puesto 80 a nivel global, lo cual indica que para viajar la gran mayoría de países les solicitan a los cubanos tener una visa. En este sentido, la actual crisis migratoria comenzó luego de que el gobierno de Daniel Ortega, en Nicaragua, anunciara el 22 de noviembre de 2021 la apertura de la frontera aérea con Cuba mediante el libre visado. No obstante las cifras alcanzadas responden, además de las condiciones históricas, estructurales y culturales, a un recrudecimiento de las condiciones socioeconómicas, una crisis social debido al manejo ineficiente de la pandemia, al lanzamiento del tema de música urbana Patria y Vida que gestó todo un movimiento social espontáneo y desarticulado que tuvo su estallido el 11 de julio de dicho año (también conocido como 11J), y las consecuentes violaciones a los derechos humanos por parte del gobierno contra los manifestantes, activistas, opositores y periodistas independientes.
Ante un panorama de violencia sistémica y su visibilización a través de las redes sociales, inflación y degradación de las condiciones de vida la población optó por migrar. Los destinos son múltiples, pero como mayor receptor se ratifica Estados Unidos. Un proceso migratorio irregular que tuvo un cambio de ruta —ya no por mar sino utilizando el corredor centroamericano— caracterizado por la contratación de guías o coyotes y que apuesta por la clandestinidad.
Por dichas razones, migrar no es una opción para todos los cubanos. Cuba es uno de los países con estructura de población más envejecida de Latinoamérica. Según el Anuario Demográfico de Cuba correspondiente al año 2021, el 21.6 % de la población tenía más de 60 años, lo cual representa más de una quinta parte del total de personas. Si además se toma en cuenta el éxodo presenciado en los últimos meses, la situación se torna aún más crítica. Las personas que permanecen en Cuba, también por razones de edad, son quienes tienen más limitada la movilidad en términos migratorios y a su vez las más necesitadas del apoyo económico de quienes han emigrado.
Debido a la pauperización de la vida y de las condiciones económicas de la sociedad cubana, no todos los individuos tienen la posibilidad económica de costear la trayectoria migratoria por la ruta centroamericana, pues la inversión inicia con la obtención del pasaporte y el visado para poder arribar a Nicaragua u otro país del continente. De igual forma hay quienes temen exponerse a disímiles riesgos en travesías irregulares de alta peligrosidad donde los mediadores son integrantes del crimen organizado u otros grupos delictivos. Además, tomando en cuenta que, tras la eliminación de la ley “Pies secos, Pies mojados”, existe una alta probabilidad de deportación por parte de las autoridades migratorias tanto de México como la guardia costera de Estados Unidos.
No militar no significa estar de acuerdo
La cifra de migrantes cubanos que han arribado a la frontera entre México y los Estados Unidos constituye un récord histórico en materia migratoria y es el mayor éxodo vivido en el país sobrepasando los montos registrados en crisis anteriores como el Maleconazo o la crisis del Mariel. Sin embargo el gobierno cubano elude su responsabilidad bajo la tesis de que “la emigración es un proceso común en todo el mundo”, y que en el caso cubano es un tema “muy complejo” con “alta dosis de politización”.
Para argumentar dicho precepto los medios de prensa oficialistas, entendidos como aquellos medios masivos que responden a políticas editoriales e ideología definidas por el Partido Comunista de Cuba, han divulgado argumentos como que “los flujos migratorios provenientes de Cuba no están compuestos por personas que se oponen al modelo político” pues los inmigrantes cubanos “hacen una vida de migrantes económicos, no se mezclan con ningún plan de agresión a Cuba, no militan en ningún partido político ni redactan una plataforma para construir otro tipo de sociedad”.
Al alegar que los cubanos desarrollan su potencial laboral y económico en su lugar de destino se obvian fundamentos básicos de inserción social de la población migrante como la presencia de redes sociales compuestas por amigos y familiares, y la inserción laboral como la única salida para solventar las necesidades materiales que presenta el individuo y su familia. Además, el discurso oficial mantiene su enfoque en el país de destino y no toma en cuenta las condicionantes en el lugar de origen con lo cual busca obviar las razones por las cuales miles de personas deciden abandonar el país en un contexto puntual.
Por otro lado, la mayoría de los cubanos desconocen, en primera instancia, cuáles son sus derechos políticos, cómo ejercerlos, cómo participar de forma activa y propositiva para poder cambiar su realidad. Desde la llegada al poder del nuevo régimen político se ha desarticulado cualquier intento de propuesta alternativa criminalizando y penalizando a las voces disidentes. A ello se suma la impunidad del Estado cubano, que puede violentar deliberadamente los derechos políticos, económicos y humanos de sus ciudadanos. Muestra de ello es la violación del derecho de libre movilidad de los ciudadanos cubanos debido a motivos ideológicos, es decir, quienes disienten están expuestos a que les sea negada la entrada o la salida del país a voluntad del Estado.
Aunque los discursos oficialistas intentan normalizar la migración como un proceso histórico y común, lo que no es histórico ni común son los contextos de expulsión imperantes en la actualidad, entre los cuales se encuentra el caso cubano. Muchos sostienen que el otorgamiento de las 20 000 visas anuales para entrar legalmente a territorio norteamericano ayudaría a frenar o disminuir el flujo migratorio. Sin embargo, según informaron fuentes oficiales de la embajada de Estados Unidos en La Habana, en 2022 fue superado el monto de permisos de viaje y el éxodo irregular fue el mayor reportado en la historia de la migración cubana.
¿Será la implementación del parole humanitario el freno de la migración cubana? ¿Habrá nuevos cambios en los patrones de los flujos? ¿Dejó de ser la nacionalidad cubana bienvenida por las leyes migratorias estadunidenses? ¿Será México el nuevo destino? ¿Comenzarán los cubanos a habitar en territorio estadunidense de forma irregular? ¿Fungió la migración como un mecanismo de despresurización política? ¿Los estresores y detonantes del éxodo conllevaran a nuevos estallidos sociales en Cuba? Son preguntas puestas sobre la mesa que esperan respuesta.
Loraine Morales Pino
Doctora en Estudios de Migración por El Colegio de la Frontera Norte
Este texto es una colaboración entre el Observatorio de Política Migratoria de El Colegio de la Frontera Norte y nexos.
1 Piñero Sierra, N. “Ley de Migración”, Ediciones ONBC (Organización Nacional de Bufetes Colectivos), La Habana, Cuba, 2015.
2 Rodríguez Martínez, M. El proceso migratorio cubano hacia Estados Unidos: antecedentes, actualidad y perspectivas ante posibles escenarios, CLACSO, 2004.
3 Piñero Sierra, N. Ob. cit.
4 Morales Pino, L., y Hernández Mondejar, W. “Comportamiento del efecto redistributivo e intensidad de la migración interna y externa en la provincia de Pinar del Río de 2011 a 2017”, Revista Novedades de Población, Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana (CEDEM), 2019.
Interesante el artículo, pero incompleto. Sólo se menciona la emigración hacia Estados Unidos, y se obvian los otros destinos. Los cubanos se quieren ir para donde sea, con tal de salir de la isla. Hay Asociaciones de Cubanos en más de 160 países. Lo que quisiera saber es el monto total de emigrados cubanos, así como la cifra total, o al menos aproximada, de los que han salido en esta oleada migratoria.