El impacto de la pandemia actual por COVID-19 en las poblaciones indígenas de Latinoamérica es por demás inminente. Al reducirse los enclaves naturales que les resguardaban a causa del ecocidio y despojo de tierras, de lógicas de intercambio cultural y económico capitalistas, así como por los flujos cotidianos de ida y vuelta hacia las urbanizaciones cercanas, estas poblaciones se han expuesto también a dinámicas de contacto y contagio latente.