Aunque no es la primera vez que se emplea, el pasado mes de septiembre diversos medios hicieron eco en sus titulares y textos periodísticos del término “ciudad cárcel” o “ciudad prisión” para referirse a la ciudad de Tapachula, Chiapas. Este término forma parte del discurso de protesta que los migrantes y sus defensores enarbolaron en dicha ciudad fronteriza para protestar por la situación de “atrapamiento” que experimentaban en la misma, tal y como fue recogido por la prensa. Como expondré en este artículo, “ciudad cárcel” es una metáfora idónea, no sólo para expresar de manera sencilla, clara y vehemente la oposición de los migrantes ante las políticas mexicanas que les compelen a permanecer en Tapachula, sino para promover la empatía y la compasión entre la ciudadanía, así como favorecer que sus reclamaciones ganen legitimidad y poder de convicción en la agenda política mexicana respecto a la migración.1

Ilustración: Pablo García
El “problema” migratorio en Tapachula llevaba varios meses gestándose y consistía principalmente en la llegada de diversos contingentes de migrantes que buscan ir hacia el norte —con frecuencia para llegar a Estados Unidos— pero que se han visto obligados a esperar durante largos periodos para solicitar documentos que les permitan transitar libremente por el país. En ocasiones, además, estas esperas fueron infructuosas, pues las peticiones de los migrantes fueron denegadas. Esto provocó que un número creciente de migrantes centroamericanos, haitianos y de otros países estuvieran “varados” en Tapachula. Las políticas migratorias que han contribuido a generar esta situación son de dos tipos: medidas de control, que buscan la contención y disuasión de los flujos migratorios irregulares a través de un sistema deportación que pone en riesgo a los migrantes de ser detenidos y deportados en cualquier punto del territorio mexicano; y de protección (es decir: de refugio, protección complementaria y entrega de tarjetas de visitantes por razones humanitarias), que ofrecen la posibilidad de obtener documentos legales, pero cuya tramitación sujeta a los migrantes a largas esperas que no cumplen con los estándares legales.
El discurso de protesta de los migrantes bajo tales circunstancias fue recuperado por los medios en su cobertura de la situación en la frontera sur mexicana y del repertorio de acciones que los primeros llevaron a cabo: manifestaciones, huelgas de hambre, vigilias e inclusive las famosas caravanas. Este discurso puede sintetizarse en cinco puntos:
Primero: exige la libre movilidad, ya sea para alcanzar Estados Unidos o ir hacia otras ciudades en el territorio mexicano.
Segundo: solicita que se aligeren los trámites para obtener documentos para transitar libremente por el territorio mexicano, o en su defecto que se les permita a los migrantes libre tránsito sin ellos, pues según las denuncias de los migrantes ha habido corrupción, arbitrariedad y lentitud intencional, además de estafas.
Tercero: busca mostrar las malas condiciones de vida en Tapachula, donde los migrantes tienen que proveerse de comida, alojamiento y ropa mientras esperan, cosa difícil por la carencia de oportunidades laborales.
Cuarto: el discurso denuncia los malos tratos que las autoridades les estaban dando a los migrantes y la ausencia de una verdadera perspectiva de derechos humanos en la implementación de la política migratoria. En el caso de las cuatro caravanas que partieron de Tapachula a finales de agosto y comienzos de septiembre —principalmente integradas por migrantes haitianos y en menor medida centroamericanos y de otros países— se hicieron patentes los abusos y agresiones que los agentes del Instituto Nacional de Migración, la Guardia Nacional y el Ejército daban a los migrantes. Este maltrato y uso excesivo de la fuerza se ve reflejado en las imágenes captadas por un reportero en las que se ve cómo un agente uniformado patea la cabeza a un migrante que previamente fue derribado al suelo.
Quinto: los migrantes reclaman que no se les trate como si fueran criminales.
Al usar el término “ciudad cárcel” para referirse a Tapachula, se simplifica de manera muy visual todo este discurso de protesta, pues esta expresión metafórica sintetiza los cinco aspectos al traer a colación todo lo que conlleva el concepto de cárcel: privación de libertad (en este caso, libertad de movimiento), las largas condenas que tienen que llevar los presos (las largas esperas de los trámites), las malas condiciones de vida y hacinamiento de las cárceles en Latinoamérica (las malas condiciones de vida de los migrantes en Tapachula), los malos tratos que reciben los reclusos por parte de los custodios (los malos tratos que les deparan las autoridades a los migrantes) y, por supuesto, la criminalización de migrantes que —si bien no son delincuentes de acuerdo con la ley— en los hechos el sistema de detención y deportación los trata como tales.2 No es de extrañar que la marcha que salió el 23 de octubre de 2021 de Tapachula, denominada “caravana madre”, lo hiciera al grito de ¡Libertad! Esta marcha constituye al mismo tiempo un intento más de los migrantes para movilizarse hacia el norte y una expresión que evidencia lo deshumanizante que es el régimen de fronteras actual.
Así, la expresión “ciudad cárcel” forma un elemento clave de las argumentaciones de los migrantes y sus defensores. Además, esta expresión metafórica no solo es capaz de traer a colación el contenido conceptual del ámbito carcelario para explicar lo que está pasando con la migración en Tapachula, sino que al mismo tiempo trae a colación las emociones que esas realidades llevan aparejadas. Se trata de una poderosa herramienta del lenguaje para persuadir tanto de manera racional como emocional. Al señalar los migrantes que se encuentran en una “cárcel” de manera injusta —porque no son criminales sino trabajadores— este discurso promueve entre el público el rechazo a las políticas migratorias mexicanas que producen esta situación y al trato que las autoridades dan a los migrantes, al mismo tiempo que promueve la empatía y compasión con personas que se encuentran en una situación de “encierro” precario e injusto.
La prensa ha recogido el discurso de protesta de los migrantes y sus defensores, pero también ha retomado este tipo de metáforas para hacer su propio análisis crítico de la situación migratoria en la frontera sur de México. Así en una noticia reciente se puede leer que: “las aceras de esta ciudad [Tapachula], la más grande de toda la frontera que divide México de Guatemala, sus bancos de hormigón y asfalto que hierve, son los barrotes de una cárcel a cielo abierto [las cursivas son mías]”. Esto constituye una prueba más del atractivo de la expresión “ciudad cárcel” para la construcción de discursos críticos.
En suma, el discurso contrahegemónico de los migrantes y sus defensores, que incluye expresiones como “ciudad cárcel”, reta uno de los pilares básicos del discurso hegemónico de los Estados modernos sobre la movilidad humana, pues este último señala, con base en la “soberanía nacional”, que los gobiernos tienen derecho a decidir quién entra y quién permanece en sus territorios, de lo que se derivan potestades como limitar la libre movilidad de los extranjeros. Por el momento, los migrantes varados en Tapachula tendrán que seguir protestando y reclamando libre movilidad con todos los medios a su alcance y con el apoyo de las organizaciones de la sociedad civil, pero sobre todo tendrán que seguir caminando —solos, en grupos o en caravanas— hacia donde puedan tener acceso a condiciones de vida mínimamente aceptables.
Eduardo Torre Cantalapiedra
Profesor-investigador del Departamento de Estudios de Población de El Colegio de la Frontera Norte.
Este texto es una colaboración entre el Observatorio de Política Migratoria de El Colegio de la Frontera Norte y nexos.
1 En realidad, no solo se trata de una sóla expresión metafórica, sino de un conjunto de expresiones que sostienen una metáfora conceptual que conecta los dominios de origen carcelario con el dominio meta: la experiencia de los migrantes en Tapachula. No obstante, para procurar que el texto sea más claro y conciso he optado por centrar mi discusión en el término “ciudad cárcel”.
2 Gutiérrez, E. E. (2018). Análisis del discurso en la Ley de Migración de México: ¿Qué pretende con el procedimiento de presentación de extranjeros y el alojamiento en las estaciones migratorias? Autoctonía. Revista Ciencias Sociales e Historia, 2(1): 57-73. https://doi.org/10.23854/autoc.v2i1.50