Lo inédito de este nuevo flujo migratorio es que, a diferencia de otras oleadas migrantes que habían llegado a la ciudad, ésta se distingue por su marcada diferenciación social. Por un lado, un grupo de migrantes que se hospeda en cuartos de alquiler (provenientes de Cuba y Venezuela) y hoteles de la ciudad (de Rusia mayoritariamente), y por otro, un grupo de mayor volumen proveniente de países del Triángulo del Norte.